Primero el DNU 70 dejó a los productores yerbateros sin precio de referencia. Ahora el proyecto de reforma de tierras flexibiliza la compra de campos por parte de capitales extranjeros. Dos medidas que, por separado, ya son un problema. Juntas, dibujan una pesadilla, otra más, para el interior productivo.
Por Sergio Fernández
Hay fenómenos que, por separado, ya son un problema. Pero cuando ocurren al mismo tiempo, dejan de ser una suma de preocupaciones para convertirse en algo mucho más difícil de controlar. Los meteorólogos lo llaman «tormenta perfecta». En política también sucede. Y pocas veces esa imagen resulta tan apropiada como para describir lo que hoy ocurre con la producción misionera.
No se trata de una única decisión. Se trata de una secuencia.
Primero llegó el DNU 70/ 2023. Entre cientos de artículos, una modificación pasó casi inadvertida para gran parte del país, pero cambió por completo el funcionamiento del mercado yerbatero. La desregulación impulsada por Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado (uno no se cansa de mencionar lo irracional que suena un ministerio con semejante nombre) dejó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sin una de sus principales herramientas: la posibilidad de fijar un precio de referencia para la hoja verde. La teoría era conocida: el mercado, sin intervención del Estado, encontraría su propio equilibrio. La práctica, claro, mostró otra cosa.
Los productores comenzaron a recibir valores cada vez más bajos, muy lejos de cubrir sus costos. Las protestas se multiplicaron. La cadena productiva entró en tensión. Y una actividad que sostiene a miles de familias quedó librada a una negociación profundamente desigual entre quienes producen y quienes concentran la capacidad de compra. Dicho de otro modo: los que ponen el cuerpo, otra vez, perdiendo.
Lejos de corregir ese rumbo, el mismo funcionario vuelve a aparecer ahora con otra iniciativa que también impacta de lleno sobre el interior productivo del país. El proyecto de reforma que impulsa contempla, entre otros puntos, cambios en el régimen de tierras rurales y flexibiliza las restricciones para que ciudadanos o capitales extranjeros puedan adquirir campos en la Argentina.
Cada discusión, tomada por separado, puede admitir posiciones distintas. Pero juntas cuentan otra historia. Primero se debilitó al productor. Después se debilitó su capacidad de negociación. Y ahora se propone modificar las reglas sobre la propiedad de uno de los recursos más estratégicos que tiene cualquier país: la tierra. No hace falta estar en contra de la propiedad privada para advertir que ambas discusiones pertenecen al mismo modelo económico.
De hecho, el propio misionerismo viene sosteniendo una posición que marca esa diferencia. La defensa de la propiedad privada forma parte de una concepción institucional que nadie discute. Pero otra cosa muy distinta es aceptar que las tierras rurales, especialmente en provincias de frontera como Misiones, queden sujetas a una lógica exclusivamente comercial. La tierra no es un bien cualquiera. Es producción. Es alimento. Es trabajo. Es arraigo. Y en una provincia como Misiones, también es soberanía.
No es casual que los representantes misioneros anticipen que acompañarán los artículos vinculados a la protección de la propiedad privada, pero votarán en contra del capítulo referido a las tierras rurales. No se trata de una abstención para evitar el costo político. Es una decisión explícita que busca diferenciar dos debates que el Gobierno nacional pretende presentar como si fueran uno solo. Porque no lo son.
La Argentina tiene una larga historia de concentración económica. Y buena parte de esa historia comenzó cuando los pequeños productores fueron perdiendo capacidad para competir. En Misiones esa realidad se conoce demasiado bien. La yerba mate, el té, la forestoindustria y buena parte de las economías regionales dependen de miles de productores que viven y trabajan sobre esas tierras. Si el mercado ya los dejó en una situación de mayor vulnerabilidad, resulta razonable preguntarse quién tendrá más posibilidades de adquirir esos campos si las reglas vuelven a modificarse.
La discusión, entonces, deja de ser jurídica. Pasa a ser política. Y también estratégica. ¿Qué modelo de desarrollo pretende construir la Argentina? ¿Uno donde la tierra sea considerada simplemente un activo financiero o uno donde siga siendo la base sobre la cual se sostiene buena parte de la producción nacional?
Hay una contradicción que el Gobierno de los hermanos Karina y Javier Milei todavía no logra explicar. Prometió liberar las fuerzas del mercado para que todos pudieran crecer. Sin embargo, las primeras consecuencias de esa libertad irrestricta las están pagando justamente quienes menos espalda tienen para soportarla. El productor chico vende más barato. El consumidor paga más caro. Y ahora aparece una iniciativa que vuelve a colocar a la tierra en el centro del debate. Como si el libreto estuviera escrito en otro idioma.
Las tormentas perfectas rara vez se anuncian con un único trueno. Empiezan con señales dispersas que, vistas por separado, parecen manejables. El problema aparece cuando alguien entiende demasiado tarde que todas esas nubes pertenecían al mismo cielo. Y que, mientras tanto, los productores ya se quedaron sin paraguas.
Tras el reordenamiento político, el Gobierno provincial comienza a mostrar un cambio más profundo: una nueva forma de gestionar, con mayor protagonismo del territorio, menos centralidad administrativa y un Estado que busca responder con más eficiencia a las demandas de los misioneros.
Por Sergio Fernández
«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.» La frase de El Gatopardo suele usarse para describir una política que cambia de maquillaje para que, en el fondo, nada cambie. Durante décadas sirvió para explicar gobiernos que reemplazaban nombres, repartían cargos y reacomodaban piezas sin alterar el funcionamiento del poder. Lo que empieza a verse en Misiones, en cambio, parece recorrer el camino inverso.
Los movimientos de las últimas semanas no apuntan solamente a reorganizar un espacio político. Buscan reorganizar la forma de gobernar. Y esa diferencia, aunque parezca sutil, merece ser observada. Porque la política siempre mira el calendario, pero la gestión no puede darse ese lujo.
Después de un período marcado por la redefinición de liderazgos y el reordenamiento del oficialismo, el eje parece haberse desplazado. La discusión dejó de girar exclusivamente sobre quién ocupa cada lugar para empezar a concentrarse en cómo hacer que el Estado funcione mejor. Una cosa es reorganizar el poder. Otra muy distinta es reorganizar el Estado.
La reestructuración del gabinete anunciada esta semana difícilmente pueda entenderse como un simple cambio de nombres. Reducir ministerios, fusionar áreas e integrar organismos bajo una misma conducción responde a una lógica que Hugo Passalacqua viene insinuando desde hace meses: menos compartimentos estancos y más coordinación entre quienes tienen la responsabilidad de gestionar. Dicho de otro modo: que los ministros no trabajen como islas.
También hay una señal política en los nombres elegidos. La incorporación de Julio Barreto y Matías Vilchez, dos que hasta hace unos días gestionaban sus municipios desde el sillón de intendente, precedida semanas atrás por la llegada de Carlos «Kako» Sartori a la coordinación del gabinete, parece responder a un mismo criterio. No se buscó solamente dirigentes con volumen político. Se convocó a personas acostumbradas a administrar, convivir con presupuestos ajustados y resolver problemas concretos. Un intendente sabe que los vecinos no preguntan por organigramas ni por competencias administrativas. Preguntan cuándo se arregla el camino, cuándo vuelve el agua, cuándo llega el médico o cuándo se destraba un expediente. Esa experiencia cotidiana, al parecer, empezó a cotizar distinto.
La misma lógica volvió a verse pocos días después en San Ignacio. La cuarta reunión del gabinete con casi cuarenta intendentes fue bastante más que una actividad institucional. Ratificó un método de trabajo que empieza a consolidarse. Durante años, buena parte de la administración provincial funcionó con una fuerte centralidad en Posadas. Hoy la apuesta es distinta: que sean los ministros quienes recorran los municipios, escuchen directamente a los jefes comunales y construyan soluciones sobre el territorio.
Passalacqua definió a los intendentes como «el vehículo para llegar al millón y medio de misioneros». No fue solamente una frase política sino que define un modelo de gestión donde los municipios dejan de ser ejecutores para transformarse en socios permanentes de la administración provincial. Eso explica por qué la experiencia territorial comienza a convertirse en un criterio de gobierno y no únicamente en un capital electoral.
La semana dejó otras señales que acompañan esa misma dirección. Mientras buena parte de las provincias sigue administrando la incertidumbre provocada por la caída de recursos nacionales, Misiones volvió a anunciar aumentos salariales para docentes, fuerzas de seguridad, jubilados y retirados, además de mantener abiertas las mesas de negociación con otros sectores de la administración pública. Los gremios, claro, seguirán reclamando porque esa es su función. Pero existe una diferencia importante entre discutir si un aumento alcanza y no tener absolutamente nada para discutir. La previsibilidad también forma parte de una forma de gobernar.
Lo mismo ocurre con la obra pública. Mientras el Gobierno nacional decidió retirarse prácticamente por completo de ese terreno, la Provincia continúa construyendo viviendas, sostiene proyectos con recursos propios y busca financiamiento internacional para recuperar obras paralizadas. No se trata solamente de ladrillos. Cada obra moviliza empleo, proveedores y actividad económica en un contexto donde la inversión pública nacional prácticamente desapareció.
La decisión de aliviar la carga tributaria sobre el ingreso de mercaderías también puede leerse desde esa perspectiva. Reducir tiempos, simplificar procedimientos y mejorar la competitividad no son anuncios espectaculares. Son decisiones administrativas que terminan teniendo impacto sobre quienes producen y trabajan. Incluso aparecen señales de esa búsqueda en áreas que rara vez ocupan los titulares: la planificación frente a un eventual fenómeno de El Niño, la coordinación para prevenir incendios forestales o el programa de conservación del mono carayá rojo responden a una misma lógica: anticiparse antes que improvisar.
Ninguna de esas medidas, por sí sola, resolverá los problemas que enfrenta Misiones. La economía sigue condicionada por un escenario nacional complejo. La caída de los recursos obliga a administrar prioridades y muchas demandas sociales continúan esperando respuestas. Reorganizar un gabinete tampoco garantiza automáticamente una gestión más eficiente. Pero sí empieza a delinear un cambio de estilo.
Durante mucho tiempo, buena parte del análisis político sobre Misiones estuvo dominado por las internas, los liderazgos y las especulaciones electorales. Hoy el oficialismo parece intentar desplazar esa conversación hacia otro lugar: que el debate deje de ser solamente quién conduce para empezar a discutir quién resuelve. Los liderazgos se construyen con política. La legitimidad, con el tiempo, se sostiene con gestión.
Los ministerios pueden cambiar de nombre. Los organigramas pueden simplificarse. Incluso pueden renovarse equipos completos. Nada de eso garantiza mejores resultados. Lo único que termina legitimando una nueva etapa es que la gente advierta que el Estado llega antes, responde más rápido y resuelve mejor. Porque los gobiernos no inauguran una etapa cuando anuncian cambios. La inauguran cuando esos cambios empiezan a sentirse en la vida cotidiana. Y eso, para variar, no se decreta. Se construye.
El Ministerio de Desarrollo Social, la Mujer y la Juventud llevó adelante la segunda semana de operativos territoriales de Construí Tu Futuro, una iniciativa impulsada por el ministro Fernando Meza para acercar servicios, controles y prestaciones a vecinos y familias de distintos puntos de la provincia.
“Construí Tu Futuro permite que las familias encuentren en un mismo lugar, múltiples servicios y respuestas concretas para distintas necesidades. En esta semana logramos realizar diez operativos en cinco días, con equipos trabajando de manera simultánea y llegando tanto a Posadas como a municipios del interior”, destacó Meza.
Durante los últimos cinco días se desarrollaron diez operativos simultáneos en Santo Pipó, Leandro N. Alem, Garupá, Oberá y la ciudad de Posadas. En total fueron atendidos 800 pacientes, de los cuales 712 necesitaron corrección visual y recibieron sus anteojos en el momento.
Los resultados representan una cobertura de recetado del 89,1 %, mientras que 87 personas, equivalentes al 10,9 % de los pacientes evaluados, no presentaron afecciones visuales.
Del total de anteojos entregados, 353 correspondieron a los operativos realizados en los municipios del interior, lo que representa el 49,6 %. En Posadas, entre el 22 y el 24 de julio, las dos unidades móviles trabajaron en paralelo y concretaron la entrega de 360 anteojos, el 50,4 % del total semanal.
Además de los controles oftalmológicos, durante las jornadas se brindaron controles de peso, talla, presión arterial y signos vitales; vacunación; consultas médicas; enfermería; asesoramiento nutricional; atención inicial en salud mental y servicios de farmacia.
También se realizaron trámites y actualizaciones de DNI a través del Registro Provincial de las Personas, desparasitación y vacunación antirrábica para mascotas, inscripciones al programa Centros de Familia y capacitaciones de la Universidad Popular de Misiones y de Agricultura Familiar.
“La entrega de los anteojos en el momento no solamente resuelve una necesidad de salud visual, sino que también genera una mejora inmediata en la vida cotidiana, especialmente en los niños y jóvenes que necesitan ver mejor para estudiar y desarrollarse”, agregó el ministro.
Los operativos se concretan mediante un trabajo articulado entre organismos provinciales y nacionales por medio del Ministerio de Capital Humano a través del Programa “Ver Para Ser Libres”, con el objetivo de facilitar el acceso a servicios y acercar prestaciones a las comunidades.
La próxima jornada de Construí Tu Futuro se realizará el lunes 27 de julio, en el barrio Néstor Kirchner de Posadas, en la Escuela Primaria N.º 934 y la Escuela para Adultos N.º 84.
Desde el Ministerio señalaron que la iniciativa continuará recorriendo diferentes puntos de Misiones, fortaleciendo una política territorial basada en la cercanía, la articulación y la respuesta directa a las necesidades de las familias.
El senador nacional, en diálogo con El Show de los Impactos, ratificó que votará a favor de la iniciativa que elimina el tope nacional del 15% de propiedad extranjera sobre tierras rurales. El Gobierno provincial e intendentes misioneros rechazan la reforma por considerar que pone en riesgo la soberanía territorial.
El proyecto de ley que propone eliminar el límite nacional a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros sigue generando un fuerte debate en Misiones. Mientras el Gobierno provincial, intendentes y distintos sectores políticos expresaron su rechazo a la iniciativa, el senador nacional Martín Goerling confirmó que acompañará la reforma cuando sea tratada en el Senado.
La propuesta elimina el tope del 15% de tierras rurales que actualmente pueden estar en manos extranjeras a nivel nacional, provincial y departamental. Para el oficialismo misionero, la modificación debilita una herramienta creada para resguardar el control sobre el territorio y los recursos estratégicos de las provincias fronterizas.
En ese contexto, Goerling rechazó las críticas y aseguró que la iniciativa no implica una pérdida de soberanía. Según sostuvo, el proyecto transfiere a las provincias la facultad de definir su propia política sobre la venta de tierras y permite que cada jurisdicción establezca las restricciones que considere necesarias.
El senador también cuestionó la postura adoptada por el Gobierno de Misiones y por los intendentes que firmaron una solicitada contra la reforma. Los acusó de «desinformar y mentir a la población» y afirmó que el proyecto fue interpretado de manera incorrecta.
Otro de los argumentos planteados por Goerling fue que la reforma no modifica la Ley de Fronteras, normativa que mantiene restricciones específicas para la adquisición de inmuebles por parte de extranjeros en zonas limítrofes. En ese sentido, sostuvo que esos controles continuarán vigentes aun cuando se apruebe la modificación del régimen nacional de tierras.
Durante la entrevista, el legislador afirmó además que Misiones ya figura entre las provincias con mayor porcentaje de tierras en manos extranjeras y mencionó al departamento Iguazú como ejemplo para cuestionar la eficacia del sistema actual.
La discusión llega en un momento de fuerte tensión política en la provincia. El gobernador Hugo Passalacqua, intendentes de distintos municipios y organizaciones políticas manifestaron públicamente su rechazo al proyecto y reclamaron mantener el límite nacional vigente, al considerar que constituye una protección para el territorio y la soberanía provincial.
En ese escenario, el voto de Goerling profundiza las diferencias entre el senador y el Gobierno de Hugo Passalacqua sobre una iniciativa que promete convertirse en uno de los debates políticos más relevantes de las próximas semanas en el Senado.
La profunda crisis que atraviesa Argentina exige una gran responsabilidad en el día a día de la provincia. El misionero de a pie, agobiado, exige múltiples soluciones. La ciudadanía no tiene en su agenda quienes serán los nombres que competirán el año que viene, está enfocada en llegar a fin de mes.
Camino al tercer año de la presidencia de Javier Milei el modelo ha quedado bastante claro: exportar recursos naturales, destruir la industria, el sistema de ciencia y tecnología, la salud y la educación pública. Además, mantener una mano de obra barata con servicios básicos que cada vez ocupan más porción del salario de trabajadores precarizados y endeudados. El rumbo se ha ratificado repetidamente, tanto discursivamente como en los hechos. Es en este escenario que tienen que gobernar las provincias como Misiones.
El rumbo consolidado hace más de dos décadas ha permitido surfear la crisis mejor que otras jurisdicciones, aunque no sin sobresaltos. Una provincia ordenada que mantiene el pago de sueldos y aguinaldos en tiempo y forma, mientras en simultáneo sostiene un Programa de incentivo al consumo que cumple diez años, boleto educativo gratuito, inversión en infraestructura escolar y hospitalaria, créditos blandos para la producción, refinanciamiento de deudas para trabajadores y jubilados, regularización dominial para familias, alivio fiscal en el fin de la “Aduana Paralela”. Estas son algunas de las razones que ofician mucho mejor como plataforma electoral que cualquier nombre tirado al voleo.
Ejemplo de esta enumeración fue lo sucedido esta semana. En Almafuerte, Passalacqua encabezó la puesta en funcionamiento de una nueva perforación de agua ejecutada por el IMAS, una obra de 245 metros de profundidad que permitirá mejorar el abastecimiento para familias de la zona limítrofe con Bonpland. Tal vez parezca una obra menor frente a anuncios de inversiones millonarias con amplios beneficios fiscales en sectores maduros que el mundo requiere o la construcción, previa enajenación del plan nuclear argentino, de un reactor, pero para quienes hasta ahora dependían del reparto de agua mediante camiones cisterna, representa una solución concreta y permanente. Ahí aparece una de las claves del método misionero: menos grandilocuencia y más resolución de problemas cotidianos. Debe subrayárselo dado que el argentino ha visto mermada su calidad de vida profundamente desde finales de 2023.
Otro de los hechos significativos de la semana que concluye fue la recepción por parte del Gobernador Hugo Passalacqua a marcas misioneras distinguidas en el Mundial de la Yerba Mate, ocasión en que anunció una línea de créditos por más de 200 millones de pesos para fortalecer su desarrollo. La medida apunta a financiar materia prima, packaging, ampliación productiva, logística y comercialización. En un momento de fuerte tensión en la cadena yerbatera, la Provincia eligió respaldar a quienes producen, agregan valor y representan a Misiones en nuevos mercados. Passalacqua lo sintetizó con una frase política y cultural: “esas marcas no son solamente embajadoras de la yerba mate, sino de toda la provincia”.
También hubo señales hacia el comercio y la actividad económica. Comenzó a regir el nuevo esquema de pago a cuenta de Ingresos Brutos en el Control Fiscal en Ruta, una medida que excluye de oficio al 95% del padrón de contribuyentes y alcanza a unos 16.500 pequeños y medianos operadores. Ya no habrá cobros en los puestos de control, que quedarán únicamente para verificación documental. Es una decisión de alivio fiscal, pero también de competitividad: reduce costos administrativos, agiliza el tránsito comercial y mejora la previsibilidad para quienes producen, venden y generan empleo.
En paralelo, la Provincia extendió con el Banco Macro la operatoria especial de refinanciamiento de deudas para trabajadores públicos provinciales y municipales, jubilados, pensionados y retirados. La herramienta también incorpora a jubilados y pensionados de ANSES y permite reordenar compromisos financieros en un contexto donde el crédito se encareció y las deudas familiares pesan cada vez más. No resuelve por sí sola la crisis de ingresos, pero ofrece una salida concreta para miles de hogares que necesitan aire. En este caso particular el contraste no puede ser mayor entre la administración nacional y la provincial: esta semana funcionarios del gobierno nacional salieron a responsabilizar a bancos y billeteras virtuales por prestar a personas insolventes, mientras que militantes libertarios realizaban “docencia” acerca del no endeudamiento personal, como si las personas se endeudasen por no comprender términos y condiciones.
La gestión territorial también tuvo otro capítulo en Puerto Iguazú, donde se entregaron 59 títulos de propiedad en el marco del programa Mi Título. Passalacqua lo explicó con claridad: “el título no es una promesa, es seguridad jurídica, tranquilidad familiar y posibilidad de progreso”. Desde 2016, el programa permitió entregar miles de instrumentos de regularización dominial en toda la provincia. En términos políticos, es una política pública silenciosa pero profunda: fortalece el arraigo, ordena derechos y transforma la relación de las familias con el lugar donde viven.
En lo simbólico, el acto por el 209° aniversario de la Batalla de Apóstoles volvió a colocar al Gobernador en una línea discursiva que combina historia, identidad y federalismo. Al recordar a Andrés Guacurarí y Artigas, Passalacqua insistió en una idea que forma parte del ADN político misionero: la defensa del territorio, la soberanía y el ser misionero. No es un detalle menor. En tiempos de discursos nacionales uniformes, Misiones vuelve a sostener una narrativa propia, con raíces históricas y mirada provincial.
El Gobernador hace del trabajo territorial su sello desde que está en la función pública. El recorrido constante de las comunas, la inauguración de obras, la escucha de las demandas, el cara a cara de los vecinos junto con el intendente de cada municipio no es ninguna novedad para los misioneros. En repetidas ocasiones ha mencionado y ha exigido a sus funcionarios que la relación directa no se reemplaza con mesas de arenas en despachos cerrados o mediante la acción redes sociales. El contacto, la conversación y la presencia en el territorio son indispensables.
Finalmente, debemos dedicarle algunas líneas a reconocer el acierto de la elección de Carlos “Kako” Sartori como jefe de Gabinete. Su experiencia municipal le permitió imprimirle otra dinámica al funcionamiento del gabinete ministerial. Respetado por sus pares, se ganó rápidamente la confianza del Gobernador. En un esquema provincial donde los municipios son la primera ventanilla del Estado, contar con un articulador que conoce esa lógica resulta clave.
Como hemos reseñado, Passalacqua se encuentra abocado a la gestión 100%, más en este contexto nacional. Sin embargo, cada vez hay más voces de intendentes, vecinos y militantes que creen que debería presentarse el año que viene. Tiene los pergaminos suficientes y la Constitución Provincial lo habilita.
Como mencionamos al principio de estas líneas, la campaña, la plataforma política del oficialismo nunca fueron primero los eslóganes, afiches, flyers, reels o tiktoks. Primero el día a día: agua potable en una colonia, títulos de propiedad para familias, créditos para productores, alivio fiscal para pymes, programas de consumo, salarios en término.
En suma, facilitarle la vida cotidiana a la gente.
Desde este martes rigen las nuevas tarifas del Sistema Integrado de Transporte Metropolitano (SITUM) para los servicios urbanos e interurbanos de Posadas, Garupá y Candelaria. La actualización fue oficializada mediante su publicación en el Boletín Oficial de Misiones.
El nuevo cuadro tarifario del Sistema Integrado de Transporte Metropolitano (SITUM) ya está en vigencia para los servicios de Posadas, Garupá y Candelaria, luego de ser aprobado por la Comisión Ejecutiva Coordinadora del SITUM y la Subsecretaría de Transporte, Puertos, Aeropuertos y Redes de Comunicación.
En Posadas, el boleto urbano pasó a costar $1.560 para quienes abonen con tarjeta SUBE o aplicaciones habilitadas, mientras que el valor asciende a $2.000 para quienes pagan sin el sistema electrónico.
En Garupá y Candelaria, la tarifa urbana quedó fijada en $1.670 con pago electrónico y en $2.300 para los usuarios que abonen en efectivo o sin SUBE.
Nuevas tarifas interurbanas
En los recorridos interurbanos, el trayecto Posadas-Garupá tiene un valor de $2.040 con tarjeta y de $2.800 sin el sistema electrónico.
Para el recorrido Posadas-Candelaria, el boleto cuesta $2.380 con SUBE o Subí Misionero y $3.100 para quienes no utilicen esos medios de pago.
En tanto, el tramo Garupá-Candelaria pasó a valer $2.040 con pago electrónico y $2.800 sin él.
Desde el Gobierno de Misiones señalaron que la actualización tarifaria responde al incremento de los costos operativos del servicio, debido al impacto de la inflación sobre combustibles, salarios, insumos y otros gastos vinculados al funcionamiento del transporte público.
El gobernador Hugo Passalacqua oficializó una inédita reorganización de la estructura estatal de Misiones que modificará el funcionamiento de áreas estratégicas vinculadas a la producción, la energía y el ambiente. A partir del 1 de agosto, Agricultura Familiar, Energía y Cambio Climático dejarán de operar como estructuras independientes y pasarán a integrarse a los ministerios del Agro y de Hacienda.
La decisión fue formalizada mediante el Decreto N° 1317, publicado en el Boletín Oficial provincial. La medida forma parte de un proceso de reordenamiento institucional impulsado por el Ejecutivo misionero, con el objetivo de concentrar funciones afines y fortalecer la coordinación entre organismos del Estado.
En el área productiva, la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar será incorporada al Ministerio del Agro y la Producción. Desde entonces funcionará como una subsecretaría dentro de la cartera, manteniendo su trabajo con productores y agricultores familiares, pero bajo una estructura administrativa unificada.
La reforma también alcanza al sector energético y ambiental. Las actuales Secretarías de Energía y de Cambio Climático pasarán a depender del Ministerio de Hacienda, donde se integrarán como subsecretarías. El nuevo esquema reunirá en una misma órbita las políticas vinculadas a infraestructura energética, sustentabilidad y créditos de carbono.
Otro de los cambios establecidos en el decreto dispone que Biofábrica Misiones S.A. y MISIO-PHARMA S.E. queden bajo dependencia funcional del Ministerio del Agro y la Producción. La medida apunta a consolidar en una sola cartera organismos vinculados al desarrollo tecnológico, científico y productivo de la provincia.
Además, el Ejecutivo fijó un plazo de 60 días para adecuar la nueva estructura y definir las competencias de los cargos incorporados. Con estas modificaciones, la Provincia avanza en una reorganización administrativa que concentra áreas estratégicas y busca dotar de mayor articulación a la gestión pública.
Nuevos nombramientos en el Gabinete
La reestructuración también vino acompañada de modificaciones en distintos organismos del Estado. Por instrucción del gobernador, Julio César Barreto asumirá la presidencia del directorio de Energía de Misiones. Al mismo tiempo, quedaron sin efecto los mandatos de Virginia Kluka y Emiliano Ciz como integrantes de la conducción de la empresa.
Además, mediante el Decreto N° 1319, el Gobierno designó a Matías Vilchez como nuevo ministro de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración, en reemplazo de Liliana Mabel Rodríguez. A su vez, Juan Carlos Balsari fue nombrado director de Infraestructura de la Dirección General de Arquitectura, mientras que Héctor Rubén Chesani asumirá la conducción de la Agencia Tributaria Misiones (ATM), ocupando el cargo que deja Belén Gregori. Con este paquete de medidas, la gestión de Passalacqua avanza en una de las reconfiguraciones administrativas más importantes de los últimos años dentro del Estado provincial.
En Misiones, la política se construye en el territorio: intendentes, ministros y una gestión que no espera que los problemas lleguen a Posadas. En el mundo, una bandera hecha sobre una sábana de hotel logró más que la Cancillería. Dos ejemplos de que lo importante no siempre pasa por los despachos. Aunque a algunos les cueste entenderlo.
Por Sergio Fernández
Hay una escena permanente en Cien años de soledad. Mientras el poder discute sus propias urgencias, la verdadera vida ocurre en otro lado. En Macondo las transformaciones importantes nunca empezaban en los escritorios ni en los salones donde se repartían los cargos. Empezaban en la calle, en las casas, en los oficios, en la gente común. García Márquez entendía que los pueblos tienen un ritmo propio y que muchas veces la política llega tarde para descubrirlo.
Durante mucho tiempo se instaló una idea casi naturalizada: que Misiones se explicaba desde Posadas. Como si todo lo importante ocurriera allí y el resto de la provincia fuera apenas un escenario secundario. Es una mirada injusta. No porque la capital no tenga un rol central —lo tiene y seguirá teniéndolo—, sino porque una provincia no se construye únicamente desde donde están los ministerios. También se construye donde se produce, donde se enseña, donde se emprende y donde todos los días alguien abre un comercio, trabaja la tierra o simplemente espera una respuesta del Estado.
Ese parece ser uno de los cambios más interesantes que empieza a mostrar esta etapa de la gestión provincial. No hace demasiado ruido. Tampoco se anuncia con grandes consignas. Se advierte en una forma distinta de gobernar.
Las recorridas permanentes de Hugo Passalacqua por distintos municipios, los gabinetes itinerantes y la decisión de que sean los ministros quienes se trasladen para escuchar de primera mano a los intendentes hablan de una misma concepción: acercar el Estado a los lugares donde los problemas ocurren y no esperar que todo termine resolviéndose en una oficina de la capital. Suena obvio, pero no lo es. Gobernar desde el escritorio siempre fue más cómodo. Y la comodidad, en política, suele ser el principio del deterioro.
No se trata de enfrentar a Posadas con el resto de la provincia. Esa sería una discusión artificial. La capital seguirá siendo el centro administrativo, económico e institucional de Misiones. Pero gobernar una provincia implica mucho más que administrar la capital. Implica comprender que una obra de agua en Almafuerte, un camino rural en San Pedro, una escuela en Bernardo de Irigoyen o una cooperativa en Andresito tienen el mismo valor estratégico que cualquier decisión tomada en Posadas.
Cuando los recursos son escasos, la cercanía deja de ser un gesto político para convertirse en una herramienta de gestión. Un ministro que pisa el territorio probablemente comprenda mejor un problema que quien solo lo conoce por un informe. Un expediente puede describir una necesidad. Difícilmente pueda transmitir la urgencia de quien la vive.
Durante algunos años pareció instalarse una falsa discusión entre juventud y experiencia. Como si renovar significara necesariamente desplazar a quienes acumularon años de gestión. La política, como casi todo en la vida, rara vez funciona con esa lógica. Los dirigentes jóvenes aportan nuevas miradas, otra relación con la tecnología y una lectura distinta del mundo que viene. Los que llevan años en la función pública conocen el territorio, administraron crisis y aprendieron que los problemas importantes no suelen resolverse con un buen discurso ni con una publicación en redes sociales. Una provincia necesita ambas cosas. Renovar no consiste en reemplazar una generación por otra. Consiste en hacer que las dos trabajen juntas. Dicho de otro modo: no se trata de elegir entre el veterano y el novato. Se trata de que el veterano no se crea con la verdad absoluta y el novato no se crea el salvador.
Ahí parece estar una de las claves de esta etapa. Porque descentralizar no significa solamente recorrer municipios. Significa también distribuir responsabilidades, confiar en los equipos y permitir que quienes conocen cada realidad puedan tomar decisiones.
El propio Passalacqua viene insistiendo con otra idea que dialoga con esa mirada: Misiones debe pensar con independencia. No como un gesto de aislamiento, sino como una necesidad. Cuando la Nación reduce recursos, paraliza obras o traslada responsabilidades a las provincias, el margen para esperar soluciones externas prácticamente desaparece. Administrar con autonomía deja de ser una consigna política para convertirse en una obligación cotidiana. Y también, dicho sea de paso, en una forma de no quedarse llorando sobre la leche derramada.
Ese criterio aparece detrás de muchas decisiones de las últimas semanas: créditos para productores, alivio fiscal para pequeños contribuyentes, programas de financiamiento, regularización de tierras, apertura de nuevos mercados para la yerba mate y obras que quizá no ocupen las portadas nacionales, pero modifican la vida de quienes conviven todos los días con esos problemas.
Hay una enseñanza que la política suele olvidar: los liderazgos más sólidos no son necesariamente los que concentran todas las decisiones. Muchas veces son los que logran construir equipos capaces de sostener un proyecto incluso cuando el conductor no está presente. La confianza, en ese sentido, también es una forma de ejercer el poder. Y quizás allí aparezca la verdadera diferencia que intenta construir esta gestión. No tanto una nueva estructura política, sino una manera distinta de entender el funcionamiento del Estado.
Macondo nunca fue importante porque figurara en los mapas. Fue importante porque García Márquez comprendió que la verdadera historia siempre sucede donde vive la gente. Las provincias también tienen sus propios Macondos. Y gobernarlas exige mirar mucho más allá de la ciudad donde funcionan las oficinas públicas. Exige entender que el futuro de Misiones también se escribe en cada municipio, en cada colonia y en cada comunidad que espera que el Estado llegue antes de que los problemas se vuelvan irreversibles. Si no, después, como en los libros, solo queda la nostalgia de lo que pudo ser y no fue.
Una sábana
Borges contó una vez que los símbolos pueden decir más que cualquier discurso. No hace falta recordar el cuento. Alcanza con ver lo que pasó cuando la Selección mostró la bandera de Malvinas en el escenario más grande del mundo. Fue un partido de fútbol. Nadie debería perder de vista ese dato. Pero también fue mucho más que un partido de fútbol.
En apenas unos segundos, una imagen recorrió el planeta y volvió a colocar en el centro de la escena una causa que para los argentinos trasciende gobiernos, partidos políticos e ideologías. La soberanía sobre las Islas Malvinas no pertenece a un presidente ni a una fuerza política. Pertenece a la historia, a la memoria y a una convicción compartida por generaciones. Eso, hasta hace unos días, parecía un consenso.
Hay un detalle que añade todavía más peso a esa imagen. Esa bandera que recorrió el mundo no fue diseñada por la Cancillería ni cosida en un taller oficial. La hicieron hinchas argentinos sobre una sábana de hotel, la ingresaron a la cancha de contrabando y la mostraron sin esperar nada a cambio. Con eso, con una sábana pintada a mano y el ingenio de unos pocos, se logró algo que la diplomacia no había conseguido en décadas: que el mundo volviera a hablar de Malvinas. Y que lo hiciera, además, en el idioma de la emoción.
Por eso resulta difícil comprender la reacción del presidente Javier Milei, que volvió a desmarcarse de un sentimiento que parecía de los pocos capaces de unir a los argentinos. Su postura no solo se distancia de la política exterior sostenida durante décadas por distintos gobiernos; también parece desconocer el valor simbólico que tuvo ese gesto para miles de Veteranos y para las familias de quienes dejaron la vida en el Atlántico Sur.
Nadie supone que una bandera mostrada después de una final cambie por sí sola el estatus jurídico de las islas. Pero tampoco conviene minimizar el poder que tienen los símbolos. Durante años, la diplomacia argentina buscó instalar el reclamo de soberanía en organismos internacionales, foros multilaterales y mesas de negociación. El fútbol, con una naturalidad imposible de planificar, consiguió que millones de personas alrededor del mundo volvieran a preguntarse por Malvinas.
No es un detalle menor que incluso medios británicos comenzaran a discutir el tema. The Telegraph, uno de los diarios más tradicionales del Reino Unido, llegó a preguntarse si no había llegado el momento de reabrir el debate sobre la soberanía. Más allá de las conclusiones que cada uno pueda sacar, el solo hecho de que esa pregunta aparezca publicada en un periódico inglés demuestra que la imagen produjo un impacto que excede largamente el resultado deportivo. Una bandera hecha sobre una sábana de hotel, ingresada de contrabando a un estadio, logró más que años de declaraciones oficiales.
Por eso sorprende que el Gobierno nacional haya elegido tomar distancia en lugar de comprender el alcance del momento. No se trató de utilizar políticamente a la Selección. Todo lo contrario. Fueron los propios jugadores quienes, de manera espontánea, recordaron una causa que atraviesa a toda la sociedad argentina. No hubo consignas partidarias, ni discursos electorales, ni apropiación sectorial. Hubo un mensaje sencillo: las Malvinas siguen siendo argentinas.
Esa diferencia, en política, es enorme. Una cosa es intentar convertir el deporte en una tribuna partidaria. Otra muy distinta es entender que el deporte también expresa sentimientos colectivos.
Los veterano de Malvinas lo entendieron enseguida. Muchos hablaron de emoción, de reconocimiento y de respeto. Después de tantos años cargando el peso de una guerra que nunca debió ocurrir, ver la bandera de Malvinas en el escenario deportivo más importante del planeta tuvo un valor imposible de medir en términos diplomáticos. Aunque, quizás, en términos simbólicos, fue más efectivo que cualquier declaración de la Cancillería.
Hay causas que necesitan negociaciones. Otras necesitan memoria. Malvinas exige ambas. La Argentina debe seguir reclamando por la vía diplomática, como lo establece la Constitución y como lo respaldan numerosas resoluciones internacionales. Pero también necesita que las nuevas generaciones comprendan que esa discusión no empezó en 1982 ni terminó con la guerra.
Quizá esa sea la mayor enseñanza de lo ocurrido. A veces un partido de fútbol no cambia la historia. Pero puede lograr algo igual de importante: que el mundo vuelva a hablar de ella. Y que algunos, como el Presidente, recuerden que hay símbolos que no se negocian. Ni con los británicos ni con la propia historia. Y que, a veces, una sábana pintada a mano en una habitación de hotel dice más que todas las declaraciones oficiales juntas.
El ministro de Desarrollo Social de Misiones planteó que la futura tienda libre de impuestos no debe convertirse en un negocio para pocos. Propone aprovechar la apertura nacional para defender al comercio local, atraer industrias y generar empleo genuino en la ciudad.
La llegada del Duty Free a Posadas abrió una discusión que va más allá de una tienda libre de impuestos. Para Fernando Meza, ministro de Desarrollo Social de Misiones el debate central es si la ciudad aceptará una nueva asimetría comercial o si utilizará esta oportunidad para reclamar un modelo más amplio, que cuide a los comerciantes locales y atraiga inversiones productivas.
“El Duty Free por sí solo no alcanza; Posadas necesita producir y generar empleo”, sostuvo Meza.
El Gobierno nacional reglamentó el régimen de tiendas libres en pasos fronterizos terrestres, y en Misiones Posadas aparece como uno de los puntos estratégicos por su dinámica comercial con Paraguay y Brasil, siendo nuesta ciudad el paso fornterizo de mayor trancito de personas a nivel pais. La medida puede generar movimiento económico y nuevos puestos de trabajo, pero también despierta preocupación en los sectores que desde hace décadas compiten en condiciones desiguales frente a Encarnación.
“No queremos una nueva competencia desleal; queremos una oportunidad de desarrollo para toda la ciudad”, enfatizó.
La preocupación de los comerciantes posadeños no pasa por rechazar la inversión ni desconocer el empleo que puede traer el Duty Free. El planteo apunta a evitar que un régimen con beneficios fiscales termine agravando las desigualdades que el comercio local arrastra desde la apertura del puente internacional San Roque González de Santa Cruz.
“Queremos que haya inversiones y que se generen puestos de trabajo: sí. Pero no queremos una nueva asimetría dentro de nuestras fronteras”, remarcó.
Por eso, el eje del reclamo no es frenar el Duty Free, sino ampliar la mirada. Meza propone que la habilitación comercial sea el punto de partida para avanzar hacia una zona franca con perfil industrial, logístico y comercial, capaz de convertir a Posadas en un polo de producción, exportación y generador de empleo. La diferencia es clave: una tienda libre de impuestos puede concentrar beneficios en pocos operadores; una zona franca industrial y logística podría abrir oportunidades para proveedores locales, empresas exportadoras y trabajadores de distintos sectores. En esa línea, el funcionario plantea que la ubicación de Posadas, frente a Encarnación y cerca de corredores hacia Brasil, debe transformarse en una ventaja productiva. Para Meza, la oportunidad no debe quedar encerrada en un esquema de consumo. Debe traducirse en empleo formal, participación real de la economía local y una política pública que ordene el crecimiento, pasar de ser una mera ciudad administrativa a una gran prestadora de insumos y sevicios. En particular, observa que industrias orientadas a exportar hacia Brasil podrían encontrar en Misiones una plataforma competitiva si existen reglas claras e incentivos adecuados. El planteo también tiene respaldo normativo. La Ley 24.331 de Zonas Francas permite impulsar espacios destinados al comercio y a la actividad industrial exportadora, mientras que antecedentes recientes vinculados a Puerto Iguazú mencionan la posibilidad de extender beneficios hacia Posadas y Bernardo de Irigoyen. Para el ministro, esa base debe servir para construir una respuesta de fondo a las asimetrías. “La discusión no debería limitarse a la instalación de un Duty Free, solo para venta minoristas de productos importaos. El verdadero desafío es definir qué modelo de desarrollo y generador de empleo queremos para nuestra ciudad”, sostuvo. La posición busca un equilibrio: reconocer que el Duty Free puede generar empleo y movimiento económico, pero advertir que, sin reglas que incluyan a los comerciantes y sin una estrategia industrial, el beneficio puede quedar concentrado, en pocasa manos. La propuesta de Meza es convertir una medida comercial en una política de desarrollo para toda la ciudad. “La verdadera oportunidad es fortalecer la producción, atraer inversiones y generar trabajo para los posadeños”, afirmó. En tiempos en que la frontera vuelve a marcar la agenda económica de Misiones, Meza intenta instalar una consigna clara: Posadas no debe resignarse a competir en desventaja ni conformarse con mirar cómo se concentra el negocio. Debe exigir una herramienta que cuide a sus comerciantes, atraiga industrias y convierta la apertura del Duty Free en una oportunidad más amplia. “Más que discutir una tienda libre de impuestos, la pregunta de fondo es qué ciudad queremos construir: una ciudad que dependa del consumo o una ciudad que también produzca, exporte y genere nuevas oportunidades”, remató
A través de un despliegue en más de diez municipios, la gestión consolidó un ecosistema de crecimiento para las PyMEs misioneras mediante la apertura de mercados digitales y globales, la modernización de las cuencas forestal y de la mandioca con infraestructura tecnológica y alivio fiscal, y una política de capital humano que vincula la academia con la industria para potenciar el empleo joven y la productividad en origen.
Posadas.- El Ministerio de Industria de Misiones presentó el Balance de Gestión correspondiente al primer semestre de 2026, reafirmando que «la industria es el corazón productivo» de la provincia. Durante estos meses, la cartera industrial priorizó un enfoque técnico y de cercanía territorial, concretando visitas y asistencia integral a más de 50 empresas misioneras en áreas de procesos, comercialización y financiamiento. Estas acciones ratifican el compromiso del Gobierno provincial de impulsar la producción local y garantizar que el desarrollo económico con valor agregado en origen alcance de manera efectiva a cada rincón del territorio.
Entre los hitos comerciales más relevantes del semestre se destaca la consolidación de la segunda Ronda de Negocios Inversa de Misiones, denominada +Mercado 2026, que logró reunir a más de 120 empresas inscriptas y concretar más de 1.800 entrevistas comerciales, generando oportunidades reales de negocio para el 52% de los participantes. En sintonía con las demandas globales de digitalización, el Ministerio ejecutó el Programa de Aceleración eCommerce, un acompañamiento integral de tres meses enfocado en comercio electrónico y marketing digital. De un total de 60 postulaciones, se seleccionaron 8 empresas locales que ya culminaron su etapa de diagnóstico y avanzan en la construcción de sus tiendas online, en paralelo a talleres abiertos dictados junto a Tiendanube sobre cómo vender con éxito en internet. El posicionamiento de los productos misioneros se completó a nivel nacional mediante la participación en la Feria Caminos y Sabores 2026, donde, en un trabajo conjunto con el Ministerio de Turismo, se acompañó a 10 empresas que expusieron sus creaciones culinarias y realizaron demostraciones gastronómicas en vivo ante el público federal.
En lo que respecta al sector foresto-industrial, el fortalecimiento de la infraestructura y los servicios se reflejó en la intensa operatividad del Centro Tecnológico de la Madera (CTMMI), que superó los 1.200 servicios de afilado de herramientas y brindó más de 40 prestaciones de aserrado y secado de madera. A este impulso técnico se sumó el Programa Misión Diseño, que inyectó aportes económicos provinciales para vincular a empresas fabricantes de bienes finales con diseñadores industriales estratégicos. Esta sinergia forestal se trasladó a la Feria Artefacta, donde el Ministerio brindó acompañamiento integral a 14 empresas provenientes de 10 municipios dentro de una gran ronda de negocios coordinada con cámaras nacionales, logrando conectar con éxito a los proveedores misioneros de piezaspartes y muebles con grandes compradores del sector. Asimismo, el marco normativo sumó una herramienta histórica para la competitividad industrial con la aprobación legislativa de la Ley Metalmisión, clave para impulsar al sector metalmecánico local. Por su parte, el fortalecimiento de las economías regionales se canalizó a través de la Red de Valor Agregado de Misiones (RedVAM), un espacio que promueve la asistencia técnica y el desarrollo de nuevos alimentos junto a firmas locales como El Mortero, Cooperativa La Familia, Luz de Raíz y Tierra Fértil. Dentro del sector tabacalero y de la mandioca, se celebró la puesta en marcha del Laboratorio de Desarrollo de Nuevos Productos de la Cámara Empresarial Clúster de la Mandioca en la localidad de Puerto Rico, logrando hitos de innovación como la formulación de bastones congelados, alimentos libres de gluten y premezclas fortificadas. Este impulso industrial viene acompañado de una fuerte estrategia fiscal y financiera: el Ministerio diseñó líneas de crédito productivo con tasas bonificadas para sostener la cosecha provincial y elaboró un proyecto legislativo orientado a equiparar las condiciones impositivas de la fécula de mandioca con las restantes harinas, reduciendo el IVA del 21% al 10,5%. En igual sentido, el sector de la caña de azúcar recibió asistencia en procesos de industrialización para promover nuevos derivados comerciales y ampliar sus espacios de promoción.
Finalmente, la política integral de desarrollo del talento humano alcanzó resultados contundentes en el territorio. En materia de oficios, se certificaron más de 250 personas como operadores de calderas a biomasa y más de 250 en manipulación segura de alimentos en diversos municipios, a la par de seminarios sobre Eficiencia Energética (junto a Papel Misionero), Inteligencia Artificial productiva, Química del agua en estanques de piscicultura, Warrants y soluciones de Infraestructura Verde Aplicada a la Construcción mediante jardines verticales. Con el firme propósito de inspirar a los futuros técnicos y profesionales, se consolidaron los programas juveniles «Ingenia tu futuro» —junto al Ministerio de Educación—, «Diseñando tu futuro» y el concurso nacional «Industria Inspira» junto a la Unión Industrial Argentina (UIA). Esta visión a largo plazo se coronó mediante una sólida vinculación académica con la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), articulando la Diplomatura en Innovación y Desarrollo de Alimentos con la Facultad de Ciencias Exactas, y la Diplomatura en Diseño y Creación de Mobiliario con la Facultad de Arte y Diseño (FAyD), la cual iniciará en el segundo cuatrimestre para dar respuesta directa a la mano de obra calificada que demanda el futuro productivo de la provincia.
De cara al segundo semestre del año, se ratificó que estas líneas de acción no representan esfuerzos aislados, sino que forman parte de una política de gestión permanente. En este sentido, el Ministerio de Industria de Misiones continuará profundizando el trabajo en territorio y redoblando la asistencia técnica y financiera directa a las empresas locales, bajo la premisa irrenunciable de seguir fortaleciendo el tejido industrial y elevando los niveles de competitividad de la producción misionera en los mercados nacionales e internacionales.