El precio de la carne vacuna volvió a subir en Argentina, profundizando una situación marcada por la caída del consumo y falta de políticas de contención efectivas de nación. Este aumento afecta sobre todo a los hogares de ingresos medios y bajos, donde la carne se vuelve cada vez más inaccesible. En los primeros días de enero, la carne registró un alza del 10%, que se suma al 25% que ya había experimentado el pollo, intensificando la presión sobre el poder adquisitivo y el costo de vida familiar, mientras las decisiones oficiales siguen priorizando las exportaciones por sobre el mercado interno.
Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) señalaron que, pese a los aumentos, el consumo de carne por habitante continúa en niveles bajos y por debajo de los registros históricos. La entidad remarcó que esta caída refleja la pérdida del poder adquisitivo de las familias argentinas frente a una inflación persistente que sigue erosionando los ingresos reales.
En los mostradores, el impacto es inmediato. Comerciantes del sector indicaron que el precio promedio del kilo de carne vacuna ronda los $14.000, aunque algunos cortes superan ampliamente ese valor. La suba consolida una escalada que restringe cada vez más el acceso a uno de los alimentos centrales de la dieta argentina.
En este escenario, el Gobierno nacional confirmó la ampliación del cupo de exportación de carne vacuna a Estados Unidos tras la firma de un acuerdo comercial bilateral. A partir de una decisión firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, la cuota anual pasará de 20.000 a 100.000 toneladas, habilitando la salida de 80.000 toneladas adicionales.
Desde el Ejecutivo destacaron que esta medida permitiría generar ingresos cercanos a los 800 millones de dólares para el sector agroexportador, según informó el canciller Pablo Quirno. Sin embargo, distintos especialistas y referentes del sector advirtieron que el impulso a las ventas externas se produce en un contexto de precios internos en alza y consumo deprimido.
A las críticas se suman las advertencias de actores productivos que calificaron como “peligroso” el ingreso de carne estadounidense sin aranceles, contemplado en el acuerdo. Señalan que la falta de resguardos oficiales podría generar mayor presión sobre la producción local y el mercado interno.
El aumento de la carne se inscribe además en un contexto de aceleración general de la canasta básica. Un informe de la consultora LCG indicó que los precios de alimentos y bebidas volvieron a mostrar subas en la primera semana de febrero. Según la economista Florencia Iragui, la inflación mensual se ubicaría entre el 2,2% y el 2,3%, impulsada en gran parte por los precios regulados, entre ellos el gas, que registraría aumentos superiores al 15% tras la quita de subsidios.
Hay una frase que funciona como confesión íntima y, al mismo tiempo, como diagnóstico de época: DeBÍ TiRAR MáS FOToS. No habla de cámaras ni de nostalgia fácil. Habla de algo más incómodo: de no haber mirado con suficiente atención mientras las cosas pasaban.
Que ese concepto haya llegado al centro de la escena global esta semana, con el reconocimiento máximo de la industria musical a Bad Bunny, no es un dato de color. Es una señal cultural. Y como toda señal cultural, dice mucho más de política de lo que parece.
Porque gobernar, en el fondo, también es una discusión sobre miradas.
En contextos de crecimiento, la política casi que se permite el descuido. Hay margen para el error, para la improvisación, para corregir, incluso para la épica. Pero cuando la economía se achica, el consumo cae y el ajuste se siente en la vida diaria de la gente real, la que anda a pata y en colectivo, ese margen desaparece como candidato que sale tercero el lunes después de unas elecciones. Ahí ya no importa quién grita más fuerte, sino quién entiende mejor lo que está pasando mientras sucede.
Ese es el punto donde muchos dirigentes fracasan: confunden intensidad con comprensión. Creen que reaccionar rápido es gobernar bien. Y no siempre lo es.
DeBÍ TiRAR MáS FOToS no propone volver atrás. Propone algo más sofisticado: asumir que hay momentos que, si no se observan y registran con intención, se pierden. En política pasa lo mismo. Hay decisiones que no hacen ruido, no se llevan likes, pero sostienen. Hay políticas que no se viralizan, ni son aesthetic, pero amortiguan. Y hay gestiones que, en lugar de enamorarse de lo disruptivo, eligen cuidar la paz que da la continuidad.
Misiones viene transitando ese camino hace tiempo. Desde una lógica muchísimo menos atractiva que la del espectáculo nacional: anticipar, ordenar, sostener. En un país acostumbrado a discutirlo todo en términos de shock, esa elección resulta hasta provocadora.
Mientras el discurso dominante romantiza el ajuste como virtud moral y promete que los dueños del mercado, en algún momento indeterminado, van a resolver lo que hoy no resuelven, acá la pregunta es más mundana y más honesta: ¿qué pasa mientras tanto? ¿Quién absorbe el impacto? ¿Quién evita que la caída sea libre? ¿Quién se come las piñas?
Ahí aparece la política real. La que se mete con transporte, con impuestos, con servicios básicos, con consumo cotidiano, con salud, con escuelas, con territorio. No como consigna ideológica, sino como ingeniería social básica: evitar que el daño se vuelva i-rre-ver-si-ble.
Ese tipo de gestión no produce héroes. Produce estabilidad. Y en épocas de inestabilidad estructural, la estabilidad es un activo político subestimado.
Por eso resulta tan irritante para ciertos sectores: porque no ofrece un enemigo claro, ni un colapso espectacular, ni una refundación épica. Es como un matrimonio de años que ofrece algo mucho menos excitante y mucho más difícil.
El paralelo con DeBÍ TiRAR MáS FOToS es más profundo de lo que me dan los limitados recursos con los que cuento para analizar. Pero entiendo que el disco no celebra la nostalgia; la problematiza. Dice: esto valía la pena ser mirado con más atención. En política, la diferencia entre una gestión que resiste y una que se desarma suele estar ahí: en haber entendido qué valía la pena cuidar cuando nadie estaba mirando.
Hoy, mientras buena parte del debate nacional se consume en provocaciones, slogans y gestos para redes, hay provincias y municipios que están jugando otro partido. Uno más silencioso. Más largo. Menos fotogénico. Pero también más resistente al paso del tiempo.
Tal vez dentro de algunos años, cuando se haga el balance fino de esta etapa, muchos digan, en política como en la vida, que debieron mirar mejor lo que estaba pasando. Que debieron registrar más. Que debieron cuidar más.
Otros, en cambio, ya estaban sacando esas fotos. Aunque no salieran en portada.
En un país donde el gobierno nacional decidió acabar con las pymes y los hogares de la argentina a través del congelamiento de los salarios, la caída del consumo y un ajuste nacional que se siente con crudeza en las familias, la gestión pública vuelve a ser una variable central para amortiguar los golpes de la economía real. Cuando el crecimiento no llega, cuando el salario no alcanza y cuando el mercado no reacciona, lo que queda es la intención de gobernar con sensibilidad, previsibilidad y responsabilidad.
La semana económica estuvo signada por el bochorno de la no implementación de la nueva metodología de la medición de la inflación en el INDEC, con eyección de su titular incluida. Entre el ministro de Economía Luis Caputo y el Jefe de Gabinete Manuel Adorni brindaron versiones contradictorias, pero dejaron en claro que la orden de continuar utilizando una canasta de consumo de hace más de 20 años la dio el presidente Milei y que recién se actualizará cuando la inflación baje a cero.
Es moneda corriente, parte del paisaje cotidiano argentino, el cierre de empresas, los despidos masivos, las suspensiones de trabajadores. No obstante, el gobierno rubricó un acuerdo comercial con los Estados Unidos donde Argentina asume 113 obligaciones y el país del norte solamente 2. Una entrega absoluta que deja al pacto Roca-Runciman como un juego de niños.
Finalmente, otro acuerdo sellado con los Estados Unidos fue el de minerales críticos, entre los que se encuentran recursos como litio, cobalto y tierras raras, insumos fundamentales para la industria tecnológica y energética.
El daño a la credibilidad de las estadísticas públicas puede complicar la relación con el FMI -dado que el organismo exigía la implementación de una nueva canasta de consumo- y ya tuvo repercusiones negativas en el campo financiero. Mientras que los acuerdos con EEUU parecen más a un cobro del salvataje que realizó el Tesoro norteamericano el año pasado que a asociaciones virtuosas para Argentina.
La actividad económica estancada, los magros salarios, el cierre de empresas, jubilaciones miserables no figuran en la agenda gubernamental. Aunque sí hubo tiempo para la creación de un símil Ministerio de la Verdad y Toto Caputo dejó una apreciación sobre la industria textil que habla más de su propia persona que de la situación sectorial cuando dijo “nunca me compré ropa en argentina”.
Es en este contexto que Misiones debe actuar, brindar respuestas y soluciones. Quienes son los rostros visibles de esta tarea son el gobernador Hugo Passalacqua y el intendente de Posadas Leonardo “Lalo” Stelatto. Ambos, junto a otros intendentes de la provincia, sostienen una gestión intensa, cotidiana y territorial, pensada explícitamente para aliviar a la gente en un contexto nacional que no acompaña.
El gobernador Passalacqua aplica la premisa cuidar el bolsillo sin poner en riesgo el equilibrio. Si fuera un funcionario del gobierno nacional o un ministro habría eliminado hace tiempo el Boleto Estudiantil Misionero, pero la noticia en Misiones es la contraria a la crueldad y la apatía que acostumbra Javier Milei. En las últimas semanas volvió a quedar en evidencia con la apertura de la inscripción al Boleto Estudiantil, garantizado desde el inicio del ciclo lectivo 2026 para todos los niveles educativos. Lo que lo convierte en una política concreta que impacta de lleno en miles de familias que hoy cuentan cada peso para llegar a fin de mes, en donde la Educación y transporte se consideran dos variables sensibles que el gobierno entiende que hay que resolver con previsibilidad, suficiencia y anticipación.
El mismo criterio aparece en la política fiscal. En un escenario donde los impuestos nacionales pesan cada vez más y los ingresos no crecen, Misiones sostiene descuentos de hasta el 35% en el Impuesto Provincial Automotor, bonificaciones por pago anticipado, exenciones para vehículos antiguos y una moratoria con condonación total de intereses. A diferencia de Nación, que sube cada vez más el pago de monotributos (que aplica a un porcentaje enorme de la argentina en todas sus categorías) al igual que la quita de subsidios, suba de la luz, gas y electricidad desde los generadores nacionales, la provincia actúa en pos de un alivio estructural, diseñado bajo parámetros de responsabilidad fiscal, que reconoce al contribuyente cumplidor y ofrece salida a quienes se atrasaron.
A eso se suman los programas Ahora, en todas sus variantes, entre ellas el Gas, una herramienta que cobra especial relevancia en una provincia que no tiene acceso a la red de gas natural. Mientras el precio de la garrafa en el mercado supera ampliamente los valores accesibles, el Estado provincial sigue garantizando recargas a precio bonificado en toda la geografía misionera. En tiempos de ajuste, el acceso a un servicio esencial deja de ser un dato técnico para convertirse en una política social concreta.
En Posadas, la lógica es similar. La gestión de Lalo Stelatto, reconocida durante más de seis años consecutivos entre las mejores del país por distintos estudios y consultoras, sostiene un modelo de cercanía y servicios en un contexto adverso. La ciudad mantiene niveles de actividad turística estables, con crecimiento interanual moderado, una agenda cultural activa y espacios públicos que funcionan como motor económico y social. Todo está sujeto a una planificación urbana, inversión sostenida y gestión eficiente. El municipio también profundiza su presencia en los barrios. Los operativos integrales de salud, los trabajos de prevención contra el dengue, la atención primaria descentralizada y la vacunación en territorio muestran una concepción clara: cuando la economía aprieta, el Estado debe estar más cerca, no más lejos. Esa cercanía no se declama, se practica.
En este contexto, vale una afirmación que atraviesa a toda la política misionera, el misionerismo es previsibilidad, responsabilidad y continuidad. No es un experimento ni una apuesta al vacío. Es un modelo que se sostiene en hechos y resultados visibles, que siguen vigentes y activos.
Ahí están el desendeudamiento provincial y el equilibrio fiscal sostenido, que permiten tomar decisiones sin hipotecar el futuro; el Boleto Estudiantil, que sigue garantizando igualdad de oportunidades; los Programas Ahora, que sostienen consumo y comercio local; la Escuela de Robótica y el sistema educativo misionero que preparan a los jóvenes para un mundo que cambia. La Costanera de Posadas, que transformó la ciudad y su economía, el fortalecimiento del sistema de salud pública, con hospitales de alta complejidad, el PET para el tratamiento del cáncer y el robot Da Vinci, que colocan a Misiones en estándares médicos de primer nivel. Todo eso es gestión en tiempo presente. Es política pública funcionando mientras la economía nacional ha decidido acabar con la microeconomía de las pymes y hogares, el consumo cae y las promesas abstractas de libertad no se traducen en crecimiento ni en progreso concreto para la mayoría.
En tiempos difíciles, gobernar no es ensayar teorías. Es administrar con sensibilidad, sostener lo que funciona y estar donde el mercado no llega. En Misiones, esa elección está clara.
La subsecretaria de PyME y Emprendedurismo de Misiones, María Eva Jiménez, publicó un video en su cuenta de Instagram en el que cuestionó el impacto de las políticas de ajuste del Gobierno nacional en la vida cotidiana de las familias argentinas. En su mensaje, aseguró que el consumo cayó y que cada vez más personas no logran llegar a fin de mes, una situación que, según explicó, afecta con mayor fuerza a la provincia.
“Las políticas de ajuste del Gobierno nacional provocaron una pérdida de los salarios y, por lo tanto, del poder de compra de los argentinos y las argentinas”, sostuvo la funcionaria. En ese sentido, remarcó que la caída del consumo tiene consecuencias directas sobre la economía real, especialmente en las pequeñas y medianas empresas y en los emprendimientos locales.
Jiménez advirtió que el escenario es aún más complejo en Misiones debido a su ubicación geográfica. La provincia tiene más del 90% de su territorio en frontera con Brasil y Paraguay, lo que genera una desventaja estructural frente a países vecinos que aplican políticas comerciales más flexibles para incentivar el consumo.
En ese marco, señaló que Paraguay mantiene políticas comerciales flexibles y que Brasil habilita las denominadas lojas francas en sus ciudades fronterizas, profundizando las asimetrías. “La pregunta es simple: ¿podemos competir con Brasil y Paraguay?”, planteó, al poner en discusión las condiciones actuales en las que opera el comercio misionero.
Estas diferencias, explicó, provocan que gran parte del consumo se desplace hacia el exterior, debilitando el mercado interno. “Sin plata en el bolsillo no hay consumo y sin consumo las pymes y los emprendedores no sobreviven”, afirmó, subrayando el impacto directo de la pérdida del poder adquisitivo sobre el empleo y la producción local.
En paralelo, el Gobierno de Misiones confirmó la prórroga de todos los Programas Ahora hasta el 31 de marzo de 2026. La decisión fue anunciada por el gobernador Hugo Passalacqua y difundida por el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, y se implementa en conjunto con Banco Macro, Banco Galicia y Tarjeta Naranja, con el objetivo de sostener el consumo, fortalecer la competitividad del comercio local y amortiguar la caída de la demanda en un contexto económico complejo.
Los programas vigentes incluyen Ahora Misiones, Ahora Bienes Durables, Ahora Construcción, Ahora Neumáticos, Ahora Remedios, Ahora Estudiantes, Ahora Mujer, Ahora Viaja por Misiones, Ahora Feria, Ahora Mascotas, Ahora Gastronomía, Ahora Carne y Ahora Góndola Bernardo de Irigoyen. Cada uno ofrece beneficios específicos para los compradores, como reintegros de entre el 5% y el 25%, cuotas sin interés, límites de financiamiento altos y distintos días de vigencia, permitiendo que las familias puedan adquirir productos y servicios esenciales, al mismo tiempo que se incentiva la actividad comercial local.
La salida de Gustavo Velázquez del PRO y su incorporación al oficialismo provincial reaviva el debate sobre el modelo misionerista, el federalismo real y el impacto de la macroeconomía nacional en las economías regionales.
El escenario político de Misiones volvió a moverse. La decisión de Gustavo Velázquez, excandidato a intendente y concejal por el PRO en Oberá, de abandonar las filas del partido amarillo para incorporarse al oficialismo provincial no es un hecho aislado: es una señal de época. Hace poco hizo lo propio el intendente de Concepción de la Sierra.
Velázquez explicó su pase con una definición que resume el debate de fondo. Reivindicó el modelo misionerista y cuestionó con dureza la política económica nacional del presidente Javier Milei, a la que responsabilizó por la recesión y la caída del consumo. “Si el modelo provincial fuera fallido, Misiones sería una provincia dependiente del empleo público como tantas otras. Acá es el sector privado el que empuja”, afirmó en una nota publicada por Misiones Opina.
El planteo apunta al corazón del conflicto actual: mientras Nación ajusta y recentraliza, Misiones sostiene un esquema propio, con herramientas de alivio para el comercio y la producción. Programas como Ahora Misiones, el Boleto Educativo Misionero o el acompañamiento salarial a través del FOPID aparecen, en este contexto, como un dique de contención frente a una macro, ordenada en los papeles, pero que golpea con una fuerza brutal en el interior.
Velázquez también cuestionó a una oposición que, según señaló, “milita la crisis desde las redes” sin hacerse cargo del origen del problema. En ese contraste, comparó la situación fiscal de la provincia con la de distritos vecinos como Chaco o Corrientes, donde varios municipios enfrentan serias dificultades financieras. Para el dirigente obereño, el Estado provincial cumple hoy un rol de amortiguador frente a políticas nacionales que están “asfixiando” al comercio de cercanía.
La salida de Velázquez vuelve a dejar expuesta la fragilidad, no solamente, del PRO en Misiones, sino de los espacios prêt-à-porter en general. El partido fundado por Mauricio Macri atraviesa una crisis de identidad, atrapado entre la fuga de dirigentes y los intentos de convergencia con La Libertad Avanza.
Aunque referentes locales como Horacio Loreiro y la diputada Analía Labandoczka insisten en preservar la autonomía partidaria, el goteo constante de cuadros territoriales achica cada vez más el margen de maniobra. En la práctica, las terceras vías tradicionales parecen diluirse.
El 2026 encuentra a la provincia ante una polarización clara: un modelo misionerista que, aún con desaciertos, se presenta como pragmático, productivista y con anclaje territorial, frente a una gestión nacional de fuerte sesgo centralista. En ese escenario, los pases políticos no solo reordenan nombres y sellos: funcionan como termómetro de hacia dónde miran quienes realmente caminan el territorio.
Sin estridencias ni consignas, el mensaje de fondo pareciera que termina de consolidarse, aunque pase desapercibido para los players más nuevos. Para muchos actores políticos locales, la Renovación logró reinventarse tras su emblemático concepto: el misionerismo. Ya no estamos frente a un ejercicio de identidad política, sino ante una apuesta de futuro.
El mercado de venta de chacras y lotes productivos en la provincia de Misiones atraviesa un marcado crecimiento desde 2024, impulsado por la baja rentabilidad, el aumento sostenido de los costos y el impacto de políticas económicas nacionales que golpean a las economías regionales. En particular, la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) dispuesta por el Gobierno nacional profundizó la incertidumbre en el sector, debilitando los ingresos de los productores y acelerando la decisión de desprenderse de sus tierras como una salida ante un escenario económico adverso.
Rafael Oliveira, responsable del equipo de Tercios en Misiones, confirmó en una entrevista radial que el fenómeno comenzó a hacerse visible el año pasado y que la tendencia podría profundizarse en el corto plazo. “A partir de 2024 empezó. Creemos que este año va a seguir en aumento y el próximo capaz también”, señaló, al referirse al incremento sostenido de chacras en oferta en distintos puntos de la provincia.
Según explicó, la decisión de vender no responde a una zona geográfica en particular, sino a la falta de rentabilidad de las explotaciones. “No es un tema de zona, sino de que no les alcanza. Los que tienen baja productividad por hectárea son los que quieren vender”, indicó. No obstante, precisó que se observa una mayor cantidad de consultas por chacras ubicadas sobre las rutas nacionales 12 y 14, aunque el impacto se siente de manera generalizada en Misiones.
Entre los productores que optan por desprenderse de sus tierras predominan los vinculados al sector tealero y yerbatero, dos actividades fuertemente golpeadas por la coyuntura económica. Oliveira remarcó que el té es el cultivo más afectado, al punto de ofrecer márgenes casi inexistentes. “El té prácticamente no le da nada de ganancia, es muy poquito”, afirmó. En el caso de la yerba mate, explicó que aún permite subsistir, aunque resulta insuficiente cuando la producción por hectárea es baja.
El referente empresarial señaló que esta situación responde a una lógica propia del mercado productivo. “Es algo normal en cualquier negocio. Si no te da un rendimiento adecuado, tratás de vender o cambiar de ámbito. Los costos suben y no les dan el margen de ganancia que necesitan o que esperan”, expresó, al describir el escenario que enfrentan numerosos productores.
Del lado de la demanda, Oliveira indicó que la mayoría de los interesados en adquirir chacras son productores agropecuarios o inversores que buscan iniciar o ampliar su actividad. Destacó un fuerte interés desde otras provincias, principalmente Buenos Aires y Córdoba, donde buscan diversificar inversiones en producciones regionales típicas de Misiones, generalmente con la intención de continuar con los cultivos tradicionales.
Además, comenzó a detectarse un interés incipiente desde el exterior, con consultas provenientes de países europeos como Alemania y Suiza, aunque hasta el momento no se concretaron operaciones con compradores extranjeros. El aumento de chacras en venta refleja un cambio profundo en la dinámica productiva provincial, marcado por una crisis que empuja a muchos a vender y por la mirada de nuevos inversores que ven en Misiones un mercado con potencial a futuro.
En un contexto desafiante, el Ministerio de Industria acompañó la puesta en marcha de una nueva unidad productiva que apuesta al agregado de valor, la innovación y la expansión comercial.
POSADAS.- En el marco de las acciones de fortalecimiento del sector productivo, el Ministerio de Industria de Misiones realizó un recorrido por la nueva unidad productiva de la Pastelería Genovesa, una empresa familiar con diez años de trayectoria en el mercado que continúa consolidando su crecimiento dentro de la industria alimentaria provincial.
La puesta en funcionamiento de esta nueva unidad representa una apuesta al desarrollo industrial de Misiones, incorporando innovación, agregado de valor y mejoras en los procesos productivos. La firma elabora productos envasados y proyecta la expansión de sus puntos de venta, con el objetivo de ampliar su alcance comercial y posicionarse en nuevos mercados.
Dentro de su línea de elaboración, los alfajores se consolidan como el producto insignia de la marca y constituyen el eje central de su estrategia productiva, destacándose por su identidad, calidad y potencial de crecimiento.
Desde el Ministerio de Industria se destacó la importancia de acompañar a empresas familiares que apuestan a crecer y a generar valor agregado en origen. En ese sentido, se brindará acompañamiento mediante asesoramiento profesional y asistencia técnica orientada a la optimización de los procesos productivos y al fortalecimiento de los productos finales.
Este tipo de iniciativas refuerza el compromiso de la provincia de Misiones con la incorporación de nuevas unidades productivas, la diversificación industrial y el impulso a emprendimientos locales que generan empleo y fortalecen la economía regional.
La Agencia Tributaria Misiones informa que el próximo 10 de febrero vence la prórroga de la cuota anual del Impuesto Inmobiliario correspondiente al período fiscal vigente. Aquellos contribuyentes que abonen la cuota anual antes de esa fecha podrán acceder a un descuento de hasta el 40% en la partida inmobiliaria. Para acceder al beneficio, es importante tener los datos correctamente actualizados y pagar con cualquier método online. En ese sentido, desde la ATM recuerdan la necesidad de asociar la partida inmobiliaria de manera correcta, actualizar el e‑mail en el apartado “Mi perfil” ingresando con CUIT y Clave Fiscal, y realizar el pago online a través de los medios disponibles en la plataforma. Todas las gestiones pueden realizarse de forma rápida, segura y sin necesidad de concurrir a una oficina, ingresando al sitio web oficial con clave fiscal: https://atmisiones.gob.ar/
Informamos que desde el lunes 2 de febrero se encuentra depositado el Programa Intercosecha para trabajadores tareferos y tabacaleros, en sus cuentas del Banco Nación.
👉 El pago se realizó gracias a las gestiones del Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Trabajo, acompañando a las familias durante todo el proceso mediante el SITAMI.
El gobierno nacional dispuso una nueva actualización de los precios mínimos de los biocombustibles que se utilizan en la mezcla obligatoria con combustibles fósiles, una medida que vuelve a sumar presión sobre los costos del sistema energético y que, en los hechos, termina impactando en el bolsillo del consumidor. El aumento de los valores regulados encarece la estructura de costos de las petroleras y refinerías, lo que reduce el margen para absorber subas y aumenta la probabilidad de que esos mayores costos se trasladen —al menos en parte— al precio final de las naftas y el gasoil en los surtidores.
La decisión fue formalizada a través de las Resoluciones 24/2026 y 25/2026, publicadas el 2 de febrero de 2026 en el Boletín Oficial, en el marco del régimen regulatorio establecido por la Ley 27.640, que fija las condiciones para la producción y comercialización de biocombustibles en el mercado interno.
Para las operaciones correspondientes al mes de febrero, el precio mínimo del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar se estableció en $1.000,868 por litro, mientras que el bioetanol producido a partir de maíz fue fijado en $917,323 por litro. En tanto, el biodiesel destinado a la mezcla obligatoria con gasoil quedó determinado en $1.842.796 por tonelada.
Además de la actualización de valores, las resoluciones incorporaron definiciones relevantes para la operatoria comercial del sector. En el caso del bioetanol, se dispuso que el plazo de pago no podrá superar los 30 días corridos desde la fecha de emisión de la factura correspondiente, una medida orientada a ordenar la relación entre productores y las empresas obligadas a realizar la mezcla con naftas.
Para el biodiesel, el plazo máximo de pago se fijó en 7 días corridos, una diferencia significativa respecto del bioetanol que impacta directamente en el flujo financiero de las plantas productoras y en la dinámica comercial del sector. Ambas disposiciones entraron en vigencia de manera inmediata con su publicación en el Boletín Oficial.
La actualización de los precios regulados tiene un impacto directo en la agroindustria, particularmente en las cadenas vinculadas a la producción de caña de azúcar, maíz y oleaginosas, insumos clave para la elaboración de los biocombustibles que se destinan al mercado interno.
Al mismo tiempo, las refinerías y empresas obligadas a cumplir con los cortes mínimos deben incorporar estos nuevos valores en su estructura de costos, lo que puede trasladarse al precio final de los combustibles en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria. Desde el plano regulatorio, la medida vuelve a poner en evidencia el rol activo de la Secretaría de Energía como árbitro entre la sustentabilidad económica de los productores de biocombustibles y la necesidad de evitar mayores distorsiones en el mercado de combustibles líquidos.