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PRESIÓN FISCAL NACIONAL: EL DEBATE QUE ALGUNOS PREFIEREN EVITAR

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La Argentina cuenta con altos niveles de carga tributaria. En los primeros dos años de gobierno de Milei, la presión tributaria se redujo levemente, si se considera la recaudación como porcentaje del producto bruto interno (PBI). Pero la baja no se produjo por una reforma estructural en el sistema, sino por la decisión de no prorrogar la vigencia del Impuesto PAIS, que se implementó como un impuesto de emergencia y pesaba sobre las operaciones de compra de bienes y servicios en el exterior (un tributo que afectaba a los sectores más acomodados de la Argentina). Así lo consigna un informe del Centro de Estudios Tributarios de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, que especifíca que la reducción fue ínfima: 0,85 puntos porcentuales.

El estudio expone un rasgo estructural crítico: el sistema tributario argentino es más gravoso que el de sus pares de Latinoamérica y tiene mayores costos de recaudación. Mientras el promedio de América Latina redujo estos costos, Argentina incrementó, alcanzando 1,31 unidades monetarias por cada cien recaudadas un hándicap que lo ubica cerca de países como Dominica (1,78), Antigua y Barbuda (1,56), y Panamá (1,47). Muy lejos de Brasil (0,32), Chile (0,59) y Paraguay (0,61).

Esta combinación de carga y burocracia impacta directamente en el Índice de Performance de Política Tributaria, elaborado por la casa de estudios siguiendo la metodología diseñada por la Fundación Bertelsmann de Alemania: apenas pasó de 4,3 a 4,4.

Está claro que en Argentina la elevada carga tributaria y la complejidad del sistema afectan negativamente la actividad económica y el desarrollo. Un sistema impositivo mal diseñado o excesivamente elevado como el de nuestro país, constituye una barrera para la formalización, la generación de riqueza y el desarrollo económico.

El alto nivel de informalidad que existe hoy en la economía argentina es consecuencia de la elevada presión fiscal, la complejidad del sistema tributario y la falta de incentivos a la formalización. Esto profundiza las desigualdades y debilita la capacidad del Estado para sostener el gasto público: salud, educación, seguridad, obras de infraestructura.

El avance de la informalidad no sólo reduce la recaudación, sino que también termina afectando a los sectores de menores ingresos.

La tributarista Fernanda Laiún señala que la informalidad representa una porción significativa de la actividad económica: “Se estima que la economía en negro está entre un 40% y 50% del total”, afirma. Este fenómeno implica que una gran parte de las operaciones no tributan, lo que reduce los ingresos del Estado y como consecuencia limita su capacidad para financiar servicios esenciales como los enumerados en párrafos anteriores y jubilaciones, entre otros gastos.

La especialista explica que en este contexto la carga impositiva termina siendo más regresiva porque en el caso del 21% del IVA lo pagan todos por igual y eso afecta especialmente a quienes tienen ingresos más bajos.

IVA: el impuesto escondido que encarece todo

Vamos a tratar de ser lo más didácticos posible para que se entienda el robo del IVA. Cada vez que un argentino compra un auto o una moto cero kilómetro se da la siguiente secuencia. Llega a la concesionaria y debe firmar al menos una veintena de papeles. Cumplido esos trámites, pasa al salón de entrega, posa para la foto familiar, acaricia su nueva adquisición y escucha las instrucciones sobre el instrumental que le explica el vendedor. Luego, le dan la llave. Pone en marcha el vehículo y se va contento. Lo que jamás habrá tomado conciencia es que terminó de concretar una operación en la que pagó un poco más de dos unidades: una se la llevó a su casa y la otra se la regaló al Estado.

Si esa misma persona pasa por una estación de servicio y carga nafta, es muy probable que tampoco tenga claro que por cada 100 pesos que paga, casi 30 van a la recaudación del IVA y del impuesto a los combustibles líquidos, este último un tributo que se creó para financiar la infraestructura vial y que el gobierno lo cobra hace dos años y no los destina para el fin que fue creado. Nadie sabe adónde va a parar lo recaudado en concepto de impuestos a los combustibles líquidos, basta con ver el estado calamitoso de las rutas argentinas.

Si pasa por el supermercado y compra cualquier alimento, también va a pagar  una porción enorme de impuestos por encima del valor del bien, esos impuestos hacen que un paquete de arroz o una botella de agua cuesten casi el doble. Según datos del IARAF, el sistema tributario argentino grava, en promedio, con un 41,9% de impuestos sobre el ticket de compra. O lo que es lo mismo, al precio de cada producto alimenticio se le suma un 72% de carga tributaria. Datos, no opinión. La cruda pregunta que surge ante esta descripción es ¿qué nos da la Nación a cambio de todo lo que aportamos, si la salud, la educación, la seguridad y las obras de infraestructura se banca con fondos de las provincias?

Misiones vuelve a la carga por un reclamo histórico

La Provincia volvió a poner sobre la mesa la exigencia de condiciones fiscales diferenciadas para poder competir con Paraguay y Brasil en igualdad de condiciones. La iniciativa busca exenciones impositivas para compensar las asimetrías fronterizas (Misiones tiene el 90% de sus límites internacionales) y potenciar el crecimiento económico. Misiones aporta como la octava economía del país, pero a la hora del reparto de la Coparticipación recibe como si fuera la última. Dicho esto, el reclamo es un acto de justicia.

El planteo se vuelve a instalar en la agenda, en un contexto en donde asoma la discusión de la reforma fiscal que impulsa el gobierno de Milei. A diferencia del pasado, la iniciativa impulsada por Encuentro Misionero no se limita a una herramienta puntual como lo fue la Zona Aduanera Especial que logró ser aprobada en el Congreso y luego fue vetada por Alberto Fernández, en esta oportunidad lo que se propone es un régimen integral que generaría un impacto directo sobre el consumo, la producción, la inversión y el sistema financiero.

El diputado del Misionerismo José Pastori explicó en su cuenta de X los números del Régimen Especial. El impacto más visible en el consumo cotidiano se daría en la exención del IVA que permitiría una reducción de hasta el 25% en el precio final de los productos. La propuesta implica que las ventas desde el resto del país hacia Misiones no estén gravadas por el IVA. Esto se trasladaría directamente a los precios finales de góndola y mejoraría la competitividad frente a ciudades fronterizas. Si vamos a un ejemplo concreto, una compra de 10 mil pesos en el supermercado podría pasar a costar alrededor de $7.900. El dato relevante es que el esquema también incluye servicios básicos como la energía eléctrica e internet.

Otro de los puntos centrales gira en torno al Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC): el proyecto contempla la eliminación total de un impuesto que se cobra pero que no vuelve en inversiones. Como dijimos anteriormente, basta con ver el estado calamitoso de las rutas nacionales. La eliminación de este tributo implicaría un ahorro estimado en $15.200 por cada tanque lleno. Esto tendría un impacto directo en toda la cadena productiva ya que reduciría los costos logísticos, además de beneficiar a los automovilistas particulares.

Con respecto a Ganancias, el esquema propuesto por Encuentro Misionero proyecta una baja de la alícuota del 35 al 15%, lo que inyectaría unos 530 mil millones de pesos anuales directamente al sector productivo misionero.

A esto se le suma la eliminación del impuesto a los créditos y los débitos, más conocido como “impuesto al cheque”, lo que permitiría recuperar hasta un 10% del margen neto para nuestras economías regionales: yerba mate, té y madera. No se trata solo de bajar precios, sino también de liberar recursos para que el sector productivo pueda reinvertir, generar empleo y tener mayor competitividad.

El proyecto impulsado por Encuentro Misionero generó rápidamente repercusiones en diferentes sectores de la economía doméstica. El presidente de la Federación Económica Brasil, Argentina y Paraguay (FEBAP), Daniel Ríos, expresó el acompañamiento del sector empresarial a la propuesta: “apostamos a que se puedan solucionar de la manera más diplomática posible a nivel Nación, porque esto ya trasciende lo que es Provincia y tiene que ver con el marco de las leyes nacionales”.

Por su parte, desde la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, el presidente de la entidad Federico Panozzo señaló que se trata de una herramienta largamente solicitada por el sector: “entendemos que hay una desigualdad y que competimos directamente con países que tienen otra infraestructura impositiva. Necesitamos herramientas que nos ayuden”.

“Invertí Misiones”, el RIGI con sello misionero.

La última semana dejó una noticia de alto impacto que se suma al reclamo histórico de un régimen impositivo diferencial para Misiones. El bloque de Encuentro Misionero impulsa un proyecto de ley denominado “Invertí Misiones”, de autoría de la legisladora provincial Paula Franco. La iniciativa tiene como objetivo atraer inversiones en sectores estratégicos, generar empleo local y fortalecer el desarrollo productivo en la provincia, mediante un esquema de beneficios fiscales, controles y indicadores de impacto económico, social y ambiental.

Se trata de una herramienta complementaria del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones  (RIGI) que introduce una lógica distinta menos centrada en el volumen de la inversión y más enfocada en el impacto concreto sobre la economía local.

El acceso a los beneficios provinciales no es automático: está condicionado a resultados verificables en términos de empleo, encadenamientos productivos y sostenibilidad ambiental.

Franco señaló que “se busca atraer inversiones vinculadas a cuatro actividades económicas que son de interés para la provincia: energías renovables, economía del conocimiento, turismo estratégico y conectividad, y la industrialización de base agraria y la manufactura avanzada.”

El proyecto establece un régimen pensado “para la escala misionera”, con inversiones mínimas diferenciadas según el sector: Energías renovables, desde USD 2.000.000; Economía del conocimiento, desde USD 200.000; Turismo estratégico y conectividad, desde USD 1.500.000; Industrialización de base agraria y manufactura avanzada, desde USD 600.000. También contempla ampliaciones de proyectos existentes y esquemas temporarios de inversión.

En paralelo, el esquema de beneficios impositivos incluye exenciones y bonificaciones en Ingresos Brutos por hasta cinco años, con una reducción del 50% durante cinco años adicionales, exención del impuesto inmobiliario por hasta 20 años, beneficios en sellos y automotor durante la vida útil del proyecto, además de la exclusión de retenciones, percepciones y pagos a cuenta. El régimen incorpora topes y criterios de responsabilidad fiscal.

De esta forma, Encuentro Misionero pone en agenda un debate enserio en torno a cuestión impositiva y la presión fiscal nacional, con acciones concretas y sobre todo con datos reales, lejos del oportunismo político de quienes sólo buscan instalar eslóganes y frases sin sustento para captar adhesiones de algunos desprevenidos. El humo se comienza a disipar, por el bien de los misioneros. 

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Fenómeno Misionero

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Centralidad absoluta en el debate político y social; la oposición atenta a cada palabra, a cada acto para tuitear ni bien aparece la ocasión; cientos de personas reunidas y la costumbre de fijar agenda. Eso viene siendo, desde su gestación hasta su lanzamiento, el Frente Encuentro Misionero. Una centralidad política que no se construye desde la pelea, sino desde propuestas concretas, como la eliminación de impuestos nacionales —IVA y Ganancias— para avanzar hacia un esquema de “territorio libre de impuestos” en Misiones. Los detractores de siempre se apuran en querer minimizarlo, pero lo cierto es que hay algo evidente: ocupa el centro del debate y obliga a todos a reubicarse.

El viernes no fue la excepción. La reunión en la Casa del Militante tuvo más de puesta en marcha que de simple presentación: confluyeron sectores que hasta hace poco parecían políticamente distantes, desde militantes del Partido Agrario y Social hasta radicales, peronistas, independientes e incluso libertarios desencantados. También dijeron presente figuras como Leonardo “Lalo” Stelatto, Lucas Romero Spinelli, Sebastián Macias y Oscar Herrera Ahuad, en una postal que mostró diversidad, volumen político y una militancia que volvió a activarse con una energía contenida que por momentos rozó lo explosivo.

En ese marco, los ejes del nuevo espacio comenzaron a delinearse con claridad. La idea de construir desde la gente y no desde las estructuras tradicionales atravesó todos los discursos, junto con la necesidad de sostener derechos, servicios y garantías en un contexto nacional incierto. A eso se suma una defensa explícita de la autonomía provincial, la gestión cercana y la búsqueda de una síntesis política más amplia, incluso con la idea de una suerte de refundación con puertas abiertas, capaz de superar las lógicas rígidas que durante años ordenaron el escenario partidario.

Hay algo que quedó claro desde el inicio: el nacimiento de este espacio no busca acumular dirigentes conocidos ni reciclar sellos con representatividad desgastada. La apuesta es otra. No es con los dirigentes, es con la gente.

Ese dato no es menor. Lo que se empieza a configurar no es un frente clásico, sino una respuesta a un clima social que atraviesa a todos los espacios. Hay una percepción extendida de que las opciones tradicionales no alcanzan. Y en ese vacío aparece una construcción que intenta mostrarse sin estridencias, con mesura, con capacidad de gestión y, sobre todo, con una promesa concreta: sostener derechos, servicios y garantías sin caer en los extremos.

Porque si algo atraviesa el humor social hoy es la tensión entre dos modelos que generan más preocupación que adhesión. Por un lado, el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, con su lógica de ajuste, ha impactado de lleno en las economías regionales. Por otro, la memoria reciente de una política nacional que tampoco logró dar respuestas sostenibles. En Misiones, esa grieta se traduce en una búsqueda más pragmática, donde muchos ya no votan por identidad sino por resultados.

La reunión de Encuentro Misionero se inscribe exactamente en ese punto. Y lo hace con una premisa que atraviesa todos los discursos: dejar de lado el individualismo para construir una síntesis más amplia. Desde la gestión territorial, Leonardo “Lalo” Stelatto fue claro al plantear que la defensa de los derechos de los misioneros no vendrá desde afuera, poniendo en el centro la necesidad de fortalecer la autonomía provincial.

En la misma línea, Lucas Romero Spinelli habló de una refundación política con puertas abiertas, pero no como una consigna vacía, sino como una redefinición del modo de hacer política en la provincia. En tiempos donde la política tiende a cerrarse sobre sí misma, la idea de apertura aparece como condición de supervivencia.

A su vez, Sebastián Macias bajó esa discusión a tierra al recordar que detrás de cada número hay una familia, marcando distancia con una mirada económica que muchas veces se queda en las planillas y se olvida de la vida cotidiana.

Ese eje —la defensa de lo propio— no se queda en el discurso. Tiene correlato en la gestión. Oscar Herrera Ahuad lo sintetizó al señalar que no se trata de un cambio de nombre, sino de un nuevo desafío político: abrir el espacio, sumar sectores y defender los intereses de los misioneros en un contexto nacional adverso.

También en ese plano aparece un dato que no debería pasar desapercibido. Mientras la Nación se repliega o desregula, la provincia intenta sostener iniciativas concretas para amortiguar el impacto. El gobernador Hugo Passalacqua volvió a poner sobre la mesa la defensa de la producción misionera al solicitar la reducción del IVA para la harina de mandioca. En paralelo, la mesa yerbatera con productores, industria y trabajadores muestra un Estado que busca ordenar, mediar y dar previsibilidad en medio de la incertidumbre.

Este contraste con el escenario nacional es cada vez más evidente. La economía no encuentra equilibrio, el consumo cae y la incertidumbre se vuelve regla. A eso se suma un clima político enrarecido, donde el Presidente profundiza su confrontación con la prensa, en un esquema que inevitablemente recuerda a etapas anteriores, como las tensiones durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Cambian los discursos, pero ciertas dinámicas parecen repetirse.

En ese contexto, la aparición de un espacio que intenta correrse del ruido y construir desde la gestión y la cercanía no es un dato menor. Lo que dejó la primera reunión de Encuentro Misionero es una señal clara: la maquinaria se puso en marcha. Hay decisión de salir al territorio, de escuchar, de ampliar y de construir una opción competitiva.

Y en esa construcción, Misiones vuelve a ensayar su propio camino. Uno que no reniega de la política, pero que intenta reconciliarla con la realidad. Porque cuando la política logra encontrarse con la sociedad, deja de ser un problema y vuelve a ser, otra vez, una herramienta.

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El próximo movimiento

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El escenario electoral en Misiones se puso en marcha con el lanzamiento y reunión de “Encuentro Misionero”, lo que marca una nueva etapa para el oficialismo provincial, dentro de un marco incierto a nivel nacional.

Están pasando cosas en la política misionera, la marca electoral del Frente Renovador será el Frente Encuentro Misionero, un espacio novedoso que busca sumar adhesiones de manera amplia con un anclaje puramente misionero. La primera reunión ocurrida esta semana en la Casa del Militante fue de puesta en funcionamiento, fundamentalmente por la energía contenida de la militancia que se volvió a activar.

Otra de las conclusiones del encuentro fue que la búsqueda va por sumar personas, ciudadanos, gente, fundamentalmente, en lugar de dirigentes de cierto renombre o sellos desgastados. El viernes convivieron sectores que hasta hace poco tiempo parecían políticamente distantes: militantes del Partido Agrario y Social, radicales, peronistas, independientes y hasta libertarios desencantados.

Este nuevo espacio se configura a partir de la insuficiencia de las opciones partidarias tradicionales, similar a lo sucedido en la génesis de la Renovación. Se gestó una opción con capacidad de gestión, realista, conocedora del territorio y garante de derechos y servicios y no extremista.

El hastío ciudadano está conformado mayoritariamente por falta de resultados desde hace más de diez años: se han probado distintas alternativas que no han funcionado. A la inflación desbocada del gobierno nacional previo le siguió el del ajuste perpetuo y el desmantelamiento del Estado. Un programa de gobierno al que le sobran muchos argentinos.

En la provincia la búsqueda es pragmática, por resultados: una opción que pueda gobernar y gestionar pero que no represente la continuidad de un modelo nacional que ha fracasado. La lógica se invierte, menos identidad partidaria rígida, más resultados concretos. La construcción de “Encuentro Misionero” se inscribe en esa lógica, lograr una gran síntesis en detrimento de las individualidades.

Los actores y los objetivos

Desde la gestión territorial, el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto enfatizó que la defensa de los derechos de los misioneros no vendrá desde afuera. Es una definición política, pero también una advertencia. En un contexto de creciente centralismo, la autonomía provincial vuelve a ponerse en el centro de la escena.

El vicegobernador Lucas Romero Spinelli, por su parte, habló de una refundación política con puertas abiertas. No es una frase menor. En tiempos donde la política tiende a cerrarse sobre sí misma, la idea de apertura aparece como condición de supervivencia.

En la misma línea, el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macias, puso el acento en algo que la política suele olvidar: que detrás de cada número hay una familia. Su crítica al modelo nacional —que mira planillas de Excel— conecta directamente con una sensación extendida en la sociedad, donde la macroeconomía parece desconectada de la vida cotidiana.

Ese eje —la defensa de lo propio— no se queda en el discurso. Tiene correlato en la gestión. El pedido del gobernador para reducir el IVA de la harina de mandioca o la mesa de diálogo yerbatera son ejemplos concretos de un modelo que intenta sostener la producción en un contexto adverso. Mientras la Nación se retrae o desregula, la provincia asume un rol activo como articuladora.

Herrera Ahuad, en tanto, sostuvo que este no es un cambio de nombre, es un nuevo desafío político: abrir el espacio, sumar a todos los sectores y defender, por encima de todo, los intereses de los misioneros en un contexto nacional que no está dando respuestas.

También en el plano de la gestión aparece un dato que no debería pasar desapercibido. Mientras la Nación se repliega, la provincia intenta sostener iniciativas concretas para amortiguar el impacto. El gobernador Hugo Passalacqua volvió a poner sobre la mesa la defensa de la producción misionera al solicitar la reducción del IVA para la harina de mandioca, una medida que busca equilibrar condiciones frente a otros productos y fortalecer la economía regional.

En paralelo, la convocatoria a una mesa yerbatera con productores, industria y trabajadores muestra un Estado provincial que, aún en un contexto de desregulación nacional, intenta ordenar, mediar y dar previsibilidad. No son gestos aislados: son parte de una lógica de gestión que busca sostener el entramado productivo mientras el escenario nacional se vuelve cada vez más incierto.

Contrastes

El escenario nacional no deja de presentar noticias negativas: caídas del consumo masivo, de la actividad económica, censura de prensa, con un presidente insultando y amenazando con cárcel a periodistas, tanto desde Olivos o de algún lugar del mundo.

Por ello, es entendible que la agenda del gobierno pase por la promoción de las bondades de la carne de burro, las internas entre la hermanísima y Santiago Caputo, o la ingenua ensoñación de una concesión graciosa de los Estados Unidos sobre las Islas Malvinas. Claro, mejor hablar de esos temas, o la cobertura de la alucinante gira presidencial por tierras israelíes, que abordar un problema que en Argentina no existía: amenazas y posibles masacres en las escuelas del país.

El clima social y el discurso circulante fue sintetizado notablemente en la apertura de la Feria del Libro de Buenos Aires -donde un ignoto Secretario de Cultura de la Nación citó al gran escritor Jorge Luis “Borgerer”– por Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Amada. Guerriero advirtió sobre una “sociedad infectada por el desprecio” y cuestionó la promoción de discursos hostiles desde el poder. Cabezón Cámara definió el presente con una expresión contundente: “necro grotesco”, al referirse a las formas de violencia que atraviesan la realidad contemporánea. Mientras que Almada señaló que “el desafío para quienes escribimos es hacer un esfuerzo por ser amorosos”.

Ese ruido, desprecio, odio, que emana desde el gobierno nacional, es el que se quiere evitar con la aparición de “Encuentro Misionero”: escuchar más que decir, ampliar la base desde el territorio, ensanchar la base electoral y construir una opción competitiva.

Los desafíos son múltiples; sostener la apertura en el tiempo y presentar propuestas factibles que interpelen a la sociedad. La política puede reorganizarse, relanzarse y cambiar, pero la legitimidad se construye día a día. Y en esa construcción, Misiones vuelve a ensayar su propio camino. Uno que no reniega de la política, pero que intenta, al menos por ahora, reconciliarla con la realidad. Porque cuando la política logra encontrarse con la sociedad, deja de ser un problema y empieza, otra vez, a ser una herramienta.