
El empleo privado registrado retrocedió 0,15% en mayo y acumula una pérdida de más de 135.000 puestos en los últimos doce meses. El salario real también volvió a caer y quedó por debajo del nivel de noviembre de 2023.
El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de debilidad. En mayo, el empleo privado registrado volvió a retroceder y perdió 9.059 puestos de trabajo, mientras que en términos interanuales la caída superó los 135.000 empleos formales.
Los datos surgen de las cifras desestacionalizadas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), difundidas por la Secretaría de Trabajo. El deterioro del empleo asalariado privado se mantiene pese al crecimiento de otras modalidades de inserción laboral, principalmente el monotributo y el trabajo en casas particulares.
En mayo, el empleo privado registrado cayó 0,15%, equivalente a 9.059 puestos. En contraste, el empleo público mostró una suba marginal de 736 trabajadores (+0,02%), mientras que el personal registrado en casas particulares aumentó en 1.352 puestos (+0,3%).
El monotributo incorporó 2.676 nuevos inscriptos, aunque los trabajadores autónomos disminuyeron en 3.059 personas (-0,79%).
Más de 135.000 empleos privados perdidos en un año
La comparación interanual muestra un deterioro más pronunciado. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el empleo privado registrado perdió 135.438 puestos, una reducción del 2,16%.
En el mismo período, el empleo público se redujo en 16.701 puestos (-0,49%), mientras que el trabajo en casas particulares aumentó en 6.319 empleos (+1,4%).
El monotributo, por su parte, sumó 42.672 nuevos inscriptos, mientras que el régimen de monotributo social incorporó otros 2.967 trabajadores (+1,3%). Sin embargo, el crecimiento de estas modalidades no logró compensar la destrucción de empleo asalariado privado.
Desde la consultora LCG señalaron que el Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), vigente desde marzo, difícilmente genere un impacto significativo en el corto plazo. Según su análisis, la evolución de la actividad económica y de la demanda tiene mayor incidencia sobre la creación de empleo que los cambios en la legislación laboral.
La industria y el comercio concentran la mayor pérdida de puestos
La destrucción de empleo no fue homogénea entre las distintas actividades. La industria manufacturera perdió 52.341 puestos (-4,5%) durante el último año, seguida por Comercio, con 39.154 empleos menos (-3,1%).
También registraron fuertes retrocesos Transporte, almacenamiento y comunicaciones, con una pérdida de 13.915 puestos (-2,69%), e Intermediación financiera, que redujo su dotación en 6.924 trabajadores (-4,6%).
En conjunto, estas cuatro ramas concentran aproximadamente el 49% del empleo asalariado registrado privado, equivalente a unos tres millones de trabajadores.
En sentido contrario, Agricultura, ganadería y silvicultura y Explotación de minas y canteras comenzaron a mostrar cierta mejora desde febrero. Sin embargo, esta última actividad todavía acumula una caída interanual de 3.503 puestos (-3,88%).
Otros sectores, como Construcción, Hoteles y restaurantes y Otros servicios, lograron desacelerar el ritmo de destrucción de puestos, aunque todavía no muestran una recuperación sostenida.
Desde el inicio del Gobierno de Milei se perdieron más de 241.000 empleos privados
Si la comparación se realiza desde el comienzo de la gestión de Javier Milei, la pérdida acumulada de empleo privado registrado alcanza los 241.176 puestos (-3,78%).
En el sector público, la reducción llega a 79.865 empleos (-2,3%), mientras que en casas particulares se perdieron 16.324 puestos (-3,52%). Los trabajadores autónomos disminuyeron en 119 personas (-0,03%), mientras que el monotributo sumó 160.573 nuevos inscriptos (+7,88%).
La tendencia también se reflejó en junio. Según la Encuesta de Indicadores Laborales, el empleo privado registrado en empresas de diez o más trabajadores de los principales aglomerados urbanos cayó 0,1% mensual.
La contracción fue algo mayor en el interior del país, donde alcanzó el 0,2%, frente al 0,1% registrado en el Gran Buenos Aires.
El salario real volvió a perder poder adquisitivo
A la caída del empleo se sumó otro dato negativo: el salario real promedio del empleo registrado privado cayó 0,9% en junio, luego de haber retrocedido 2,9% en mayo.
Fue el segundo mes consecutivo de pérdida de poder adquisitivo. Como consecuencia, el salario real quedó por primera vez en 20 meses por debajo del nivel de noviembre de 2023, exactamente 0,6% por debajo de aquel registro.
La pérdida se produjo incluso en un contexto de menor inflación. La explicación radica en que los salarios nominales desaceleraron su crecimiento a un ritmo mayor que los precios.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, las remuneraciones nominales habían aumentado en promedio 2,1% mensual, pero entre abril y mayo el incremento promedio se redujo al 1%, según el Panorama mensual del trabajo registrado de la Secretaría de Trabajo.
El escenario combina así menos empleo asalariado privado y una nueva pérdida del salario real, dos factores que mantienen bajo presión el mercado laboral y el consumo interno.