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Aña Cuá: avanza la obra que ampliará en un 10% la capacidad deYacyretá y sumará energía al Sistema Interconectado Argentino

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La maquinización del brazo Aña Cuá se consolida como uno de los proyectos clave para incrementar la generación del Complejo Hidroeléctrico Yacyretá, con un aporte estimado de 270 megavatios (MW) adicionales de potencia instalada, equivalente a cerca del 10% de su capacidad actual.
En un contexto de crecimiento de la demanda eléctrica, esta ampliación permitirá incorporar energía renovable, firme y de base al sistema argentino, fortaleciendo la seguridad del abastecimiento y reduciendo la necesidad de generación térmica.
Desde la reactivación del proyecto, las obras avanzan sobre distintos frentes de trabajo vinculados a la infraestructura principal de la futura central. Actualmente se desarrollan tareas de movimiento de suelos para la construcción de presas de cierre, trabajos de hormigón armado —que incluyen doblado de armaduras, encofrado y colado— y el enrocado de presas. Paralelamente, comenzaron las intervenciones preliminares
necesarias para la futura remoción de la presa existente en el área de obra.
A su vez, se llevan adelante trabajos de mayor precisión técnica, entre ellos perforaciones para inyecciones de impermeabilización, colocación de instrumentos de auscultación y tareas preparatorias para el inicio de las pantallas altas de hormigón plástico, fundamentales para la seguridad y estabilidad de la estructura.
Actualmente, Yacyretá produce alrededor de 19.000 GWh anuales y representa uno de los principales activos de generación del país. La incorporación de Aña Cuá no sólo incrementará la potencia disponible, sino que mejorará el aprovechamiento integral del recurso hídrico, utilizando un caudal que hoy no se destina a generación.
El proyecto contempla la instalación de tres turbinas tipo Kaplan y la construcción de una nueva central sobre el brazo Aña Cuá del río Paraná. A diferencia de otros desarrollos
hidroeléctricos, esta obra no requiere una nueva represa ni la modificación del nivel del embalse, ya que se basa en el uso del denominado caudal ecológico liberado por el vertedero.
Asimismo, el desarrollo incluye un sistema de transferencia de peces especialmente diseñado para preservar la conectividad biológica del río Paraná, favoreciendo la migración de especies emblemáticas de la región como el dorado, el surubí, el sábalo y el pacú. Esta infraestructura forma parte de las medidas ambientales integradas al proyecto, con soluciones adaptadas a las características hidráulicas del brazo Aña Cuá y programas
de monitoreo orientados a la conservación de la ictiofauna.
Desde el punto de vista energético, la ampliación aportará mayor estabilidad al sistema, especialmente en períodos de alta demanda, al tratarse de una fuente renovable gestionable. Al mismo tiempo, contribuirá a optimizar los costos de generación y a mejorar la eficiencia operativa del complejo.
Los trabajos incluyen obras civiles de gran escala, montaje de equipamiento electromecánico y la instalación de los sistemas necesarios para la operación de las tres unidades generadoras. Una vez en funcionamiento, permitirán transformar en energía un flujo de agua que actualmente no es aprovechado.
Además del impacto energético, el desarrollo de Aña Cuá genera actividad económica a nivel regional, a través de la contratación de servicios, la provisión de insumos industriales y la generación de empleo directo e indirecto.
La obra se enmarca en una estrategia de largo plazo orientada a maximizar la capacidad del complejo hidroeléctrico sin ampliar su huella ambiental, consolidando a Yacyretá como un actor central en la provisión de energía limpia y renovable en la Argentina.

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Casi la mitad de los niños argentinos depende únicamente del sistema público de salud

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La crisis económica y el aumento sostenido de los costos médicos empujaron a millones de familias argentinas fuera del sistema privado de salud. Según un informe elaborado en base a datos del INDEC, actualmente cinco de cada diez niños y adolescentes del país dependen exclusivamente del sistema público para atenderse. Se trata de 3,6 millones de menores de 18 años, una cifra récord que representa el 45% del total y marca el nivel más alto desde que existen registros estadísticos.

El relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG) señala que en total ya son 10,3 millones de personas las que no cuentan con obra social ni prepaga y solo tienen acceso a hospitales y centros de salud estatales. Dos años atrás eran 9,5 millones, lo que evidencia un fuerte deterioro en la cobertura sanitaria de la población. Entre las principales causas aparece el fuerte incremento de las cuotas de medicina privada, que aumentaron un 417% desde la desregulación del sector impulsada por el decreto 70/2023.

Otro de los factores determinantes es la pérdida de empleo formal. En los últimos dos años desaparecieron más de 206 mil puestos de trabajo registrados, dejando a miles de familias sin acceso a obra social. La tasa de trabajadores sin cobertura alcanzó el 44,9%, uno de los niveles más altos de la serie histórica. Esta situación impacta especialmente en los niños, que quedan atados exclusivamente a la capacidad de respuesta del sistema público.

La presión sobre hospitales y centros de atención ya se siente en varias provincias. En Salta, las consultas en hospitales públicos crecieron cerca de un 75% en los últimos dos años y las guardias pediátricas funcionan por encima de su capacidad. En Santiago del Estero, las autoridades sanitarias reportaron un aumento del 40% en la demanda, mientras que en la provincia de Buenos Aires aseguran que incluso personas con obra social recurren al sistema estatal porque ya no logran cubrir coseguros ni prestaciones privadas.

En paralelo, los hospitales universitarios de la UBA atraviesan una grave crisis presupuestaria. Directivos del Hospital de Clínicas y otros centros médicos advirtieron que podrían dejar de funcionar en pocas semanas si no reciben los fondos previstos en el Presupuesto 2026. La situación afecta a más de 700 mil pacientes que se atienden anualmente en hospitales universitarios y agrava aún más el panorama sanitario nacional en un contexto de creciente demanda.

El informe también advierte sobre una fuerte desigualdad de género en el acceso a la salud. Casi el 60% de quienes perdieron cobertura médica en los últimos dos años fueron mujeres. Además, mientras las farmacéuticas aumentaron su facturación, cayó la venta de medicamentos y cada vez más adultos mayores deben seguir trabajando para afrontar gastos básicos. En este escenario, el sistema público se consolida como el único sostén sanitario para millones de niños argentinos y sus familias.