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Bajar el IVA a la harina de mandioca costaría apenas el 0,00056% del PBI, según estimaciones oficiales

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El proyecto impulsado desde Misiones para reducir la alícuota del 21% al 10,5% tendría un costo fiscal de unos U$S 2,8 millones anuales, casi 400 veces menor al de la última baja de retenciones al agro. La decisión final quedó en manos del Gobierno nacional.

La iniciativa que busca reducir el Impuesto al Valor Agregado sobre el almidón de mandioca representaría una erogación mínima para las cuentas públicas nacionales: equivaldría al 0,00056% del Producto Bruto Interno, según los cálculos que acompañan el proyecto de ley que ya circula en la Cámara de Diputados.

En números concretos, la rebaja implicaría resignar alrededor de 3.893 millones de pesos por año, una cifra que al tipo de cambio mayorista del Banco Nación —cotizado en $1.368— se traduce en poco menos de 2,85 millones de dólares anuales. La proyección toma como referencia un PBI nominal estimado en 688,3 billones de pesos para 2026.

Para dimensionar la magnitud, basta con una comparación: la reducción de retenciones al campo dispuesta a fines del año pasado tuvo un costo fiscal calculado en 511 millones de dólares por año, unas 373 veces superior al que demandaría este beneficio para un cultivo concentrado mayoritariamente en suelo misionero.

Un pedido que ya lleva más de diez años

El reclamo tiene historia. Desde el clúster mandioquero de Misiones vienen golpeando puertas en la Casa Rosada desde hace más de una década, sin distinción de signos políticos. Elevaron el pedido durante la gestión de Cristina Fernández —con gestiones directas ante el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno—, volvieron a intentarlo bajo la administración de Mauricio Macri y repitieron la solicitud durante el mandato de Alberto Fernández. Ninguna de esas instancias prosperó.

El escenario cambió recientemente con la combinación de dos factores: la gestión del gobernador Hugo Passalacqua ante el Ministerio de Economía nacional y la presentación formal del proyecto de ley por parte del diputado nacional Oscar Herrera Ahuad. La modificación requiere tratamiento legislativo porque implica incorporar al almidón de mandioca dentro del inciso a), punto 10, de la ley del IVA, para que pase a tributar el 10,5% en lugar del 21% actual.

Un alivio para los celíacos de todo el país

Aunque la producción se concentra en la tierra colorada, el consumo de harina de mandioca se extiende por toda la Argentina. El derivado se utiliza no solo para elaborar chipá o como insumo en la industria farmacéutica, sino también como uno de los reemplazos más habituales del trigo en la alimentación de personas con enfermedad celíaca.

Allí radica uno de los argumentos centrales de quienes impulsan la medida: los productos libres de gluten tienen hoy un precio de góndola que golpea fuerte el bolsillo de las familias que, por razones de salud, no pueden optar por harinas tradicionales. Una alícuota reducida permitiría descomprimir esa carga en hogares de todo el país.

Blanqueo e impulso para la economía regional

Desde el sector productivo suman otro argumento. Sostienen que una alícuota diferenciada facilitaría el blanqueo de una actividad que hoy opera con una marcada brecha entre la comercialización formal y las operaciones por fuera del circuito declarado, algo que distorsiona la competencia dentro del mercado interno.

En la provincia, la producción primaria de mandioca ya está exenta del pago de Ingresos Brutos para los productores inscriptos en el registro correspondiente, de modo que el paso provincial para aliviar la actividad fue dado tiempo atrás. Lo que falta es el acompañamiento desde el orden nacional.

Con un impacto fiscal que los propios números describen como marginal, un beneficio directo para una economía regional históricamente postergada y un alivio concreto para miles de consumidores celíacos, la pelota quedó del lado del Gobierno nacional y de sus representantes en el Congreso, que deberán definir si traducen el proyecto en ley.

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Grieta en el reclamo yerbatero: Skripczuk se despegó de los cortes y va por la vía judicial

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El referente de Impulso Yerbatero cuestionó los bloqueos de colonos y tareferos en Misiones, defendió una estrategia judicial contra el DNU 70/2023 y el Decreto 812/2025, y advirtió que la crisis del sector ya excede a la provincia y golpea a todas las economías regionales.

La protesta yerbatera volvió a exponer las grietas internas del sector en Misiones. Mientras un grupo de productores y tareferos mantiene cortes de ruta en distintos puntos de la provincia, otro sector, encabezado por Jorge Skripczuk, tomó distancia de esa modalidad de reclamo y confirmó que su apuesta pasa exclusivamente por la vía judicial para intentar revertir la desregulación del mercado.

Skripczuk, referente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, fue tajante al marcar su postura frente a los bloqueos: sostuvo que las medidas de fuerza terminan afectando a vecinos y consumidores que no tienen responsabilidad en el conflicto y que, lejos de sumar apoyo, pueden volverse en contra de los propios productores. El dirigente planteó que la protesta debe visibilizarse sin entorpecer la libre circulación en las rutas y pidió el acompañamiento de la ciudadanía por otros canales.

El foco, en el DNU y el Decreto 812

Para el referente, el origen del problema está identificado con claridad y se encuentra en el plano nacional. Apuntó contra el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, firmado por el presidente Javier Milei, y contra el Decreto 812/2025 que lo reglamentó, normas que recortaron las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y le quitaron la capacidad de fijar precios de referencia para la hoja verde y la yerba canchada.

Skripczuk sostuvo que esa desregulación dejó al pequeño productor sin herramientas de negociación frente a secaderos y molinos, y abrió la puerta a un esquema en el que los precios pagados están muy por debajo de los costos de producción.

Presentación judicial y adhesiones

La estrategia del espacio que encabeza Skripczuk se formalizó ante la Justicia Federal de Posadas. Allí presentaron una acción de inconstitucionalidad contra los artículos 164 al 168 del DNU 70/2023 y solicitaron una medida cautelar para dejar sin efecto el Decreto 812 y su reglamentación, con el objetivo de devolverle al INYM las facultades que tenía antes de la desregulación.

Hasta el momento, la presentación cuenta con el respaldo de cinco asociaciones de productores y de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones Limitada. Además, el dirigente confirmó que se están sumando adhesiones individuales: ya hay 75 firmas confirmadas sobre un universo aproximado de 13.000 productores en la provincia, y también buscan el acompañamiento de intendentes y de ciudadanos dispuestos a respaldar el reclamo.

Una crisis que trasciende a Misiones

En su análisis, Skripczuk remarcó que la situación no se limita a la yerba mate ni a la provincia, sino que golpea al conjunto de las economías regionales del país. En ese escenario, muchos productores pequeños y medianos venden a pérdida o directamente dejan de cosechar porque los valores ofrecidos no cubren los costos básicos.

El referente también hizo referencia a su experiencia personal como productor. Contó que lleva tres años sin levantar la cosecha en su chacra de Aristóbulo del Valle, a pesar de tener un rinde estimado de entre 12.000 y 13.000 kilos por hectárea, y que mantiene las seis o siete hectáreas por su cuenta, ya que sus hijos optaron por otros caminos laborales ante la falta de rentabilidad.

Un reclamo con mirada electoral

De cara a los próximos meses, Skripczuk consideró que la única salida de fondo es política y que pasa por el rumbo que defina la ciudadanía en las urnas. Reclamó un modelo de gestión que vuelva a proteger a las economías regionales y advirtió que, sin un Estado que regule, los pequeños productores quedan condenados a desaparecer frente a un proceso de concentración que beneficia a los actores más grandes de la cadena.

Mientras tanto, la disputa sigue abierta: en las rutas, con cortes y asambleas; y en los tribunales, con una demanda que busca devolverle al INYM el rol de árbitro del mercado yerbatero