
Caraguatay atraviesa una fuerte crisis institucional y de servicios desde la asunción de la intendenta interina Norma Graciela Gularte, de La Libertad Avanza, tras la licencia del intendente Mario Peyer. La gestión inicial de Gularte ha dejado al municipio prácticamente paralizado: la recolección de residuos está interrumpida, servicios básicos sufren retrasos y los vecinos deben enfrentar la acumulación de basura en las calles, mientras el personal municipal denuncia despidos y hostigamiento político.
El caso más visible es el despido de Nancy Lezcano, directora de Acción Social, notificado el 19 de marzo y comunicado al día siguiente. La exfuncionaria denuncia irregularidades y falta de explicaciones, calificando la medida como arbitraria. Desde el Concejo Deliberante, el presidente Gustavo Fleitas advierte sobre un clima de “cacería de brujas” y expresa su preocupación por posibles nuevas desvinculaciones en el municipio.
La recolección de residuos quedó suspendida el 20 de marzo debido a la imposibilidad de acceder a los camiones y herramientas necesarias. Esta interrupción afecta a toda la localidad y ha generado quejas de los vecinos por la acumulación de basura, que se amontona en calles y espacios públicos, agravando el malestar ciudadano en medio de un escenario político convulsionado.
La falta de servicios no se limita a la basura. Vecinos y empleados municipales alertan sobre dificultades en otras funciones esenciales, mientras crecen los rumores de tensiones internas y medidas de ajuste impulsadas por la intendenta interina. La comunidad se encuentra en un estado de incertidumbre ante un municipio que parece paralizado por conflictos políticos y administrativos.