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Falsas promesas

Diseno sin titulo 3

La reactivación económica prometida por el gobierno nacional está lejos de suceder. Recesión prolongada, actividad económica en baja, aumento en el costo de vida, salarios pisados, incendios que consumen la mitad de la Patagonia, son algunos de los acordes del rock que ensaya Javier Milei.

Los últimos días del primer mes del año sirven para graficar la situación argentina: ajuste sin fin ni propósito virtuoso alguno, recesión prolongada, cierre de fábricas y comercios, despidos, caída del consumo, retención indebida de recursos de las provincias, nuevas promesas que reemplazan a las anteriores incumplidas. El programa económico de Milei y Caputo no despega -básicamente se trata de apostar al crecimiento de los sectores de energía y minería, así como al crecimiento económico vía el crédito- y las consecuencias se sienten en toda la geografía nacional: distritos aliados, opositores, provincialistas.

Por ejemplo, Corrientes -jurisdicción que registró el porcentaje más alto del país de muertes infantiles en 2025-, provincia aliada a Nación y elogiada por el establishment argentino debido a su estructura tributaria, tuvo que tomar un préstamo para pagar los salarios estatales de diciembre y en enero anunció que no habrá aumentos para el sector, generando una crisis en los golpeados bolsillos de los empleados públicos.

Claro está que en Misiones la crisis golpea fuerte también, pero la gestión provincial prioriza la contención social, el sostenimiento de las fuentes de trabajo y el orden. Hacer, estar y coordinar en lugar de promesas irrealizables a través de discursos grandilocuentes. La semana que concluyó tuvo varios ejemplos en ese sentido.

La renovación de autoridades en la CODEIM, con el respaldo explícito del gobernador Passalacqua al trabajo colectivo de los intendentes, no fue un hecho menor. En un contexto de escasez de recursos, la articulación entre Provincia y municipios aparece como una herramienta clave para sostener obras, infraestructura y desarrollo local. No es un gesto político: es una necesidad concreta.

Passalacqua lo expresó con claridad al valorar a los intendentes como actores estratégicos del desarrollo territorial. Son ellos —los jefes comunales— quienes ponen la cara todos los días frente al vecino, quienes reciben el primer reclamo, la primera angustia y también la primera demanda de respuesta. En tiempos de crisis nacional, el proyecto político provincial reconoce y respalda a esa primera línea, porque sin territorio no hay política que se sostenga.

Otro caso que sirve para ejemplificar lo mencionado es el del alivio fiscal, en el esquema de descuentos y exenciones del Impuesto Provincial Automotor 2026. la Provincia optó por combinar responsabilidad fiscal con sensibilidad social: bonificaciones por pago anticipado, cuotas accesibles, exenciones para vehículos antiguos y estímulos a tecnologías más limpias. Esta batería de medidas es clara desde su denominación: es un alivio, no resuelve grandes problemas, pero amortigua el impacto de la crisis.

Lo mismo puede decirse del acuerdo alcanzado en la Mesa Tabacalera. En una Argentina donde muchas economías regionales quedaron libradas a su suerte, Misiones volvió a apostar al diálogo y al consenso para defender producción y empleo. El precio de referencia fijado para el tabaco Burley no solo brinda previsibilidad a miles de productores, sino que reafirma una idea central: defender lo propio no requiere gritar, sino trabajar con seriedad, datos y presencia del Estado.

La agenda ambiental y de prevención también ocupó un lugar central. Ante un escenario climático extremo, el Gobierno provincial activó la Mesa de Coordinación Preventiva de Incendios, reforzando monitoreos, patrullajes y concientización. No es casualidad que Misiones haya logrado reducir drásticamente los incendios en los últimos años: hay planificación, inversión y coordinación real entre organismos, municipios y fuerzas operativas. Gobernar también es anticiparse.

A nivel municipal, la ciudad de Posadas ofrece un ejemplo claro de esa cercanía que la sociedad valora. Bajo la gestión del intendente Leonardo Stelatto, la capital provincial combina orden administrativo con presencia territorial. Beneficios impositivos, prórrogas para facilitar el cumplimiento, acompañamiento en emergencias, apoyo a bomberos, jornadas deportivas en barrios y operativos de salud animal descentralizados no son grandes anuncios, pero sí políticas que impactan directamente en la vida cotidiana.

Esa es, quizás, una de las claves de este tiempo: la gestión concreta como antídoto frente a la bronca social. En un clima atravesado por el enojo y la desconfianza, la gente distingue rápido entre el relato y la acción. No espera milagros, pero sí respuestas. Y cuando el Estado actúa, ordena y acompaña, el cinismo baja y aparece, aunque sea de manera frágil, la credibilidad.

Misiones no está mejor que el resto del país, pero tampoco se desentiende. Funciona, en muchos aspectos, como un amortiguador frente a la crisis nacional. Contiene, media y responde con los recursos que tiene, sin desconocer las dificultades. La demanda social hoy no es ideológica: es que alguien se haga cargo. Y esa expectativa, en gran medida, recae sobre la gestión provincial y los gobiernos locales.

Gobernar, en este contexto, no es declamar. Es sostener. Sostener servicios, producción, vínculos sociales y convivencia. La estabilidad y la previsibilidad también son valores políticos, aunque no hagan ruido en redes sociales. El territorio sigue siendo la base de la legitimidad, y Misiones lo entiende: estar donde están los problemas, no comentarlos desde lejos.

En un país cansado del ruido y las promesas incumplidas, esta forma de gobernar —silenciosa, constante y realista— no soluciona todo, pero dialoga mejor con una sociedad que la está pasando mal y que, más que discursos, necesita hechos.

Hechos que parecieran no llegar ni intentar que lleguen: el gobierno nacional es un espectador de lujo mientras se queman hectáreas y hectáreas de bosque nativo en el sur, fascinado con hacer seguidismo a todo lo que haga Estados Unidos, ahora se plantea tener en suelo argentino un ICE -agencia anti inmigrantes yankee- autóctono y al mismo tiempo planea convertir al país en depositario de los migrantes deportados por el país del norte. Además, el Banco Central anunció la necesidad de ajuste extra del 0,5% del PIB y señaló que el ajuste podría concentrarse en salarios, subsidios, planes sociales y bienes y servicios.

Si no hay pan, que haya circo. ¡Quiero verla en el show!

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Cuando gobernar es sostener

Diseno sin titulo 1

Sabemos que la Argentina atraviesa un momento complejo, donde los discursos no alcanzan y lo que la gente necesita son soluciones concretas. En este marco, la provincia aplicó descuentos y facilidades en el Impuesto Provincial Automotor 2026, entendiendo que aliviar esta carga fija es una manera directa de acompañar a las familias. No se trata de un gesto aislado: refleja que sabemos que, en un país con recesión, ajuste fiscal y caída del consumo, cada peso cuenta, y que las decisiones de gestión deben priorizar lo que impacta de manera inmediata en la vida cotidiana. Esta medida también busca dar previsibilidad y acompañamiento en un contexto donde los gastos fijos, pesan cada vez más en los ingresos.

El escenario nacional es preocupante y los datos lo muestran claramente. Según el Instituto Argentina Grande, pese al superávit fiscal y cierta estabilidad nominal alcanzada en 2025, el ajuste impulsado por el gobierno nacional profundizó la caída del consumo, el empleo y la inversión. Las ventas en supermercados retrocedieron más de un 10% real y casi la mitad de las familias recurrió a ahorros o crédito para llegar a fin de mes, mientras que el aumento de tarifas y transporte reduce de manera sostenida el ingreso disponible.

Esta situación también se refleja en la actividad económica y el empleo. La industria y la construcción siguen en recesión, y se perdieron más de 220 mil puestos de trabajo registrados en el país, reemplazados en muchos casos por empleo informal. El fuerte recorte del gasto público, sobre todo en obra pública y transferencias a provincias, explica el superávit fiscal, pero limita la inversión y condiciona las perspectivas de crecimiento.

Incluso los hábitos cotidianos muestran el impacto de la crisis. El consumo de carne vacuna cayó un 42% en las últimas décadas, pasando de 52 kilos por habitante en 1990 a 30 kilos en 2025. Hoy, con lo que cuesta un kilo de asado se pueden comprar hasta cuatro kilos de pollo. Aunque el consumo total de carnes creció, cambió su composición, mostrando cómo los precios condicionan decisiones básicas de todos los hogares.

En este contexto, la provincia sabe que no puede quedarse al margen y, por ello, priorizamos sostener, contener y ordenar. Se busca acompañar a las familias y garantizar que las decisiones de gestión tengan un impacto real. El alivio fiscal en el impuesto automotor forma parte de esta estrategia: no resuelve todos los problemas, pero facilita el cumplimiento, ofrece opciones y reconoce que, hoy, los gastos fijos pesan más que nunca en la economía familiar.

Las bonificaciones por pago anticipado, las cuotas accesibles y las exenciones para determinados vehículos buscan dar previsibilidad y acompañar a quienes hacen el esfuerzo de cumplir. En tiempos de ajuste, entendemos que administrar también es cuidar la relación entre el Estado y los contribuyentes, evitando que la presión fiscal se convierta en un problema adicional.

Esta misma lógica se aplica a la relación con los municipios. Creemos en el trabajo conjunto y en la coordinación territorial. Por eso respaldamos el rol de los intendentes y fortalecemos espacios como la CODEIM, convencidos de que en contextos de escasez la articulación no es una opción política, sino una necesidad concreta. Passalacqua ha subrayado en varias oportunidades que los intendentes son actores estratégicos del desarrollo territorial, quienes están todos los días frente al vecino, recibiendo reclamos, demandas y angustias. Acompañarlos significa reconocer que la gestión se construye desde el territorio, con presencia y respuestas posibles, aunque los recursos sean limitados.

También sostenemos nuestras economías regionales. El acuerdo alcanzado en la Mesa Tabacalera, que fijó un precio de referencia para el tabaco Burley, brindó previsibilidad a miles de productores y defendió empleo en un contexto nacional adverso. Apostamos al diálogo y al consenso porque sabemos que sin producción no hay desarrollo posible.

La prevención es otro eje central de nuestra forma de gestionar. Frente a escenarios climáticos extremos, activamos mecanismos de coordinación para anticiparnos, como la Mesa de Coordinación Preventiva de Incendios. Los resultados de los últimos años, con una fuerte reducción de incendios, son fruto de planificación, inversión y trabajo conjunto entre organismos y municipios.

Sabemos que el malestar social existe y que la gente está cansada de promesas que no se cumplen. Por eso creemos que hoy gobernar es, sobre todo, hacerse cargo. Misiones no está mejor que el resto del país, pero tampoco se desentiende. Con los recursos disponibles, buscamos sostener servicios, producción y vínculos sociales. En tiempos difíciles, la gestión concreta y la presencia en el territorio siguen siendo nuestra principal respuesta.