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Menos streaming, más estar

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La política misionera vuelve a marcar una diferencia en un contexto nacional de incertidumbre y ajuste. Frente al repliegue del Gobierno central y a la falta de respuestas desde Buenos Aires, la provincia sostiene una línea clara: no detener la gestión. Eso implica avanzar con recursos propios en obras clave, respaldar a productores y trabajadores, y garantizar políticas públicas que no se interrumpan pese a la crisis.

No es consigna ni relato: son hechos. Obras paralizadas por Nación, como las rotondas del viaducto de la Ruta Provincial 103 en Santa Ana, se retomaron con fondos provinciales. El sector yerbatero recibió un refuerzo de $3.000 millones en la línea de descuento de cheques. Y los empleados municipales acceden a un alivio fiscal con la reducción progresiva de sus aportes previsionales. Son medidas que buscan sostener la actividad y contener a los sectores más expuestos al ajuste nacional.

La semana del gobernador Hugo Passalacqua dejó varios gestos en esa dirección. En Oberá recorrió viviendas y servicios básicos financiados íntegramente por la provincia, y en Campo Grande encabezó el acto central por el Día del Maestro, reivindicando a los docentes como “sembradores de esperanza”.

En una de esas recorridas ocurrió una escena que resume el clima social. Mientras supervisaba una obra, un maquinista de una aplanadora lo saludó a los gritos con un refrán que Passalacqua repite desde hace años: “¡La cosa no está fácil!”. El gobernador sonrió y devolvió al instante la respuesta que ya es marca registrada: “¡No está fácil mismo!”. El intercambio, breve y espontáneo, refleja la tensión de este tiempo: reconocer sin rodeos la dificultad del momento y, al mismo tiempo, marcar complicidad con quienes ponen el hombro cada día.

El viernes, junto a Oscar Herrera Ahuad, Passalacqua reunió a los intendentes de los 79 municipios para anunciar transferencias destinadas a salud, viviendas y obras viales, además de formalizar el alivio previsional para trabajadores municipales. Allí, con su chomba roja del Barça, fue categórico: “Cuando hay recursos hay que ser generosos; cuando no, prudentes. Cuidemos lo poco que tenemos, distribuyámoslo bien, seamos austeros y responsables”.

El discurso se repitió con otra forma, pero con la misma preocupación de fondo: el centralismo. “Siempre intentarán centralizar y defender su puerto y sus intereses; nosotros hacemos todo lo posible para defender nuestro federalismo”, dijo Passalacqua. El reclamo no es nuevo, pero hoy se potencia con cifras concretas: en el primer semestre la Nación recaudó $350 mil millones de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y sólo giró $90 mil millones a las provincias. Los $260 mil millones restantes se retuvieron en la Rosada, en abierta contradicción con la ley. Lo mismo sucede con la recaudación del impuesto a los combustibles, que debería financiar obras viales pero termina absorbida por el tesoro nacional.

En este contexto, la candidatura de Herrera Ahuad a diputado nacional aparece como una pieza que intenta conectar gestión provincial con representación legislativa. No es un dirigente improvisado ni un outsider: es médico, fue gobernador y hoy preside la Legislatura. En la reunión con intendentes planteó: “Necesitamos un Congreso que discuta lo que la gente necesita, no lo que imponen los videos o tendencias de TikTok”. Más allá de la frase, la idea es clara: el debate nacional debe volver a lo esencial, a las economías regionales, a la infraestructura, al financiamiento que hoy se retacea.

Herrera se comprometió a trabajar por la restitución de fondos retenidos por Nación, como los vinculados a combustibles líquidos, y advirtió que si el Estado central no ejecuta obras viales, al menos debe transferir los recursos a las provincias. También dejó en claro que su candidatura no es personalista sino colectiva: “Nuestro objetivo es proteger los valores y los intereses de Misiones, no intereses externos”.

El escenario nacional muestra fuerzas políticas fragmentadas —peronismo, radicalismo, libertarios— (sumado a sus internas) que aún no encuentran cohesión. En contraste, la Renovación conserva cohesión interna y un proyecto con continuidad, aunque también carga con la responsabilidad de no caer en el encierro provincialista. Mientas el gabinete nacional se pasea por los canales de streaming amigos, Misiones enfrenta un desafío, el desafío no sólo de administrar de bien los fondos propios, sino exigir que la Nación cumpla con la ley y devuelva lo que retiene.

Misiones no espera, actúa. Pero esa acción tiene un límite cuando el federalismo queda en el papel.

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La motosierra no discrimina: Las Marías también entra en modo ajuste en plena crisis económica

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Ni pagando precios viles a los productores, ni tercerizando precariedad en el interior correntino, Las Marías, la mayor empresa yerbatera del país, logra hacer que sus números cierren. Y, como es habitual, el ajuste no lo paga el directorio: lo pagan los trabajadores. La motosierra del modelo económico libertario también les llegó a ellos.

Ni la tradición, ni el tamaño, ni los años de historia sirven de escudo ante la mano invisible del libre mercado. La motosierra no perdona: el ajuste llegó también a Las Marías, la emblemática empresa yerbatera con base en Gobernador Virasoro, Corrientes. En plena recesión, la firma más importante de la provincia inició un proceso de «reacomodamiento», que en lenguaje directo significa un brutal achique de personal y reducción de costos.

Con más de 1.800 empleados y una historia centenaria en la producción de yerba mate, té, ganadería y forestación, Las Marías entra en una etapa de recorte en línea con el discurso oficial: el mercado manda, se autorregula, y quienes no se adapten quedan afuera. A tono con el clima económico nacional, la empresa ya comenzó a ejecutar despidos en los sectores de yerba y té, afectando especialmente a trabajadores con años de antigüedad y a contratados que, directamente, serán desafectados.

Según consigna el medio Online de Santo Tomé (Corrientes), los primeros pasos de este ajuste ya se están sintiendo: quienes no acepten ser reubicados dentro del esquema industrial —en nuevas condiciones impuestas unilateralmente— son invitados a presentar la renuncia. Sin medias tintas. El mensaje es claro y llega con la contundencia que marca esta etapa del país: menos costos, más eficiencia, o afuera.

El movimiento no es aislado. En la provincia, Forestadora Tapebicuá SA, otra de las grandes del rubro, también fue alcanzada por la ola: lleva casi dos meses paralizada, con 480 trabajadores suspendidos. En ambos casos, los efectos de la recesión dejan ver que el mercado no se regula solo; se lleva puestos proyectos, empleos e incluso modelos empresariales históricos.

Aunque Las Marías exporta gran parte de su producción a mercados internacionales y se presenta como un “grupo económico fuerte”, ni siquiera ese respaldo alcanza en un contexto donde se aplica a rajatabla la máxima liberal: el Estado no interviene y cada uno se salva como puede.

En este escenario, Corrientes —con escasa presencia industrial— pierde otro bastión productivo. La preocupación entre los trabajadores es creciente, y la incertidumbre domina los pasillos de la empresa mientras avanza una semana que será clave para definir la magnitud real del recorte.