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LA URGENCIA DE HUMANIZAR LA POLÍTICA

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Si ensayamos una visión panorámica de las sociedades actuales podemos vislumbrar que la política tradicional experimenta un nivel de descrédito y rechazo popular sin precedentes. Las razones son más que evidentes: el fracaso económico, las promesas incumplidas, la corrupción, y la desconexión generalizada de gran parte del arco político con las necesidades de la gente.

En la actualidad, la política se ha convertido en un campo de batalla de intereses personales y corporativos. Las consecuencias de una política deshumanizada están a la vista, vemos una sociedad fracturada, en donde la desconfianza en las instituciones crece a un ritmo frenético junto a la profundización de las desigualdades.

Cuando hablamos de humanizar la política nos referimos a algo tan básico: devolverle su dimensión más básica y esencial, que es, ni más ni menos que preocuparse por el ser humano. Es reconocer que detrás de cada estadística, de cada decisión legislativa, hay vidas que se ven afectadas de manera profunda y tangible.

La necesaria humanización de la política desde la política es impostergable. En este contexto, la empatía es el antídoto natural contra la deshumanización. Se torna imprescindible la regeneración de la vida política, es decir, otro modo de gestionar la sociedad en donde se recupere al ser humano en el centro. Esta aspiración, que se ha mostrado históricamente, como elemento indispensable de una democracia sólida y fuerte, implica respeto, tolerancia, diálogo y una convicción seria acerca del bien común y la paz social.

La necesidad de asegurar la mejora de toda la sociedad, poniendo al ser humano en el centro, es una convicción que se debe manifestar en los hechos y en las decisiones políticas de quienes tienen responsabilidades públicas en cualquier democracia. Esto es humanizar la política.

La justicia se articula sobre la propuesta de Ulpiano de dar a cada uno lo que le corresponde. Y esta finalidad no se construye desde el relato, sino sobre la realidad del verdadero respeto a la libertad y a la igualdad de cada uno de los seres humanos.

La democracia la construyen seres humanos libres y respetuosos con el sentido de la justicia, que estén dispuestos a humanizar la política, es decir, a recuperar al ser humano en el centro de las decisiones. Y sobre todo a tomar decisiones en las que prima la mejora de la sociedad, y no sólo las prioridades partidistas o los intereses corporativos.

Para que esto sea posible es necesario que existan líderes responsables que asuman que la libertad no es un slogan, sino un deber y una responsabilidad; que la igualdad no significa identidad, sino reconocimiento de las diferencias y respeto mutuo; y que el poder sin responsabilidad es la raíz de la corrupción y del abuso del poder.

La política no es mala, sino son aquellos políticos que la usan para generar caos y crisis. En una sociedad tan convulsionada y llena de incertidumbre, la humanización de la política es el gran reto que tiene por delante la Argentina: es momento de superar la polarización, no sin antes dejando de incentivarla. Es momento de abrir la puerta al diálogo, al respeto, a la transparencia y a la tolerancia. La sociedad lo pide imperiosamente.

Más importante que decir, es hacer

Hay momentos en los que la política se define no por lo que se dice, sino por lo que se hace cuando los derechos están en riesgo. La semana pasada tuvo un hecho que muestra el perfil más cruel e inhumano del gobierno de Javier Milei. La Nación procedió a la suspensión masiva de las pensiones no contributivas para las personas con discapacidad. Una medida que afectó a más de 10.000 familias misioneras que fueron sometidas a auditorías irregulares de la polémica Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Y decimos irregulares, por las múltiples denuncias de afectados que alegaron que las mismas no fueron realizados por personal médico idóneo, sino por militantes sin título habilitante de La Libertad Avanza.

Desde la Provincia hubo una respuesta contundente: acudió a la Justicia Federal por la vía del amparo para frenar un procedimiento “viciado y lesivo” que dejó a miles de discapacitados sin su ingreso esencial de forma arbitraria.

En conferencia de prensa, el vicegobernador Lucas Romero Spinelli brindó detalles de cada una de las inconsistencias que se advirtieron en el cuestionado procedimiento de baja de pensiones: citaciones que nunca llegaron, domicilios inexistentes, verificaciones que nunca se hicieron y personas que ni siquiera pueden movilizarse atento a sus afecciones.

El Consejo Provincial de Discapacidad se encargó de documentar desde el primer día todas las irregularidades detectadas: correos colapsados, sedes improvisadas y un protocolo que confundía “entrevista” con auditoría, mientras se entregaban papeles que advertían suspensiones en los próximos 30 días si no se presentaba la documentación médica requerida.

La acción invocada ante la Justicia Federal es tan firme como contundente. Se trata de una “medida de no innovar” que solicita retrotraer las bajas de las pensiones al “momento cero”. La vía utilizada por el Gobierno misionero no es un capricho de carácter litigioso, sino que se trata de la forma institucional de impedir que un error administrativo se convierta en un daño irreparable para los afectados.

Con la misma premisa de defender los derechos de los misioneros, la semana pasada se llevó adelante una auspiciosa reunión del COPROTÉ en la localidad de Campo Viera. En la misma se fijó por consenso el precio del té en $95 por kilo, puesto en secadero, para la zafra que irá del 1° de octubre de este año al 31 de mayo de 2026. En un escenario marcado por exportaciones con costos variables, márgenes acotados y un mercado internacional inestable, Misiones defiende el trabajo y la producción poniendo un manto de previsibilidad en medio de la tormenta.

El acompañamiento al sector tealero se completa con una batería de nuevas medidas lanzadas por el Gobierno: bonificación del 20% en la energía de los secaderos por seis meses, cheques diferidos con tasa bonificad y prefinanciación de las exportaciones vía CFI al 2,5% anual. Estos hechos concretos adquieren especial relevancia ya que mientras el discurso nacional habla de motosierra y se observa cada día como el Estado Nacional se repliega, la Provincia hace lo que tiene que hacer que es ponerse del lado de los que producen, invierten y exportan.

Pero el té no es el único segmento que atiende el Gobierno Misionero. En la misma dirección se inscribe la renovación del convenio con el Banco Nación que permitirá volcar casi 100.000 millones de pesos en créditos para la yerba, la forestoindustria, el té, el agro y pymes, con tasas bonificadas por la Provincia. Estas medidas responden a una decisión estratégica clara que apunta a orientar el crédito hacia inversiones en maquinaria, innovación, desarrollo de biomasa y capital de trabajo.

Otra de las noticias importantes para el desarrollo productivo fue la adhesión de Misiones al RIGI que busca sumar un andamiaje jurídico que de estabilidad a proyectos que impliquen una inversión de más de 200 millones dólares.

Rumbo a octubre

En medio de un clima marcado por las turbulencias políticas a nivel nacional, en Misiones aparece una figura que condensa continuidad, experiencia y anclaje social: Oscar Herrera Ahuad. El candidato a diputado nacional del Frente Renovador es el dirigente que mejor mide y que mejor imagen tiene en la opinión pública en la carrera electoral de cara al 26 de octubre. A la hora de consultar cuál es el atributo que destacan las personas consultadas existe una respuesta prácticamente unánime: Oscar Herrera Ahuad expresa confianza.

En tiempos en donde en la política todo pareciera reducirse a relatos fáciles y vacíos, el actual presidente del Parlamento misionero elige la pedagogía para contrastar las realidades: desnuda el absurdo de una pobreza que “baja” en las planillas de Excel sin crear empleo; denuncia los riesgos de desregular sin control, por caso, lo que sucedió con el fentanilo contaminado; y recuerda que la seguridad jurídica es condición indispensable para el desarrollo, no un adorno retórico.

La militancia cercana de Herrera Ahuad se ha convertido en una ética de trabajo público que implica estar, escuchar, corregir, sostener. Su figura encarna la defensa integral de un Modelo Misionero que protege derechos, defiende la producción y construye un futuro frente a un clima nacional marcado por el ajuste y la improvisación permanente. Su candidatura abre una oportunidad concreta de llevar esa coherencia al Congreso de la Nación: discutir con datos y con la experiencia de haber gestionado una provincia.

En tiempos donde se hace necesario humanizar la política, la Renovación da un mensaje claro: las acciones de los gobiernos nunca deben perder el fin último de la más alta política que es hacer cada día un poco más feliz a la gente.

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Hechos, no palabras

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Misiones golpeó la mesa mientras otros seguían atrapados en discursos vacíos, en un momento en que los hechos importan más que nunca. La suspensión masiva de pensiones no contributivas a personas con discapacidad —más de 10.000 familias misioneras afectadas por un procedimiento arbitrario impulsado por la ANDIS— evidenció una situación límite que no dejó margen para la indiferencia ni espacio para las palabras sin acción. La provincia eligió el camino del compromiso y la responsabilidad: hechos, no palabras.

Misiones presentó ante la Justicia Federal una medida cautelar para frenar un daño injusto que afectó a miles de personas con discapacidad. En esa línea, el vicegobernador Lucas Romero Spinelli fue quien puso nombre y apellido a las fallas: citaciones que no llegaron, domicilios mal registrados, protocolos confusos y amenazas sin sustento que pusieron en riesgo el ingreso de miles de misioneros. No fue una reacción electoral ni un gesto retórico, sino una defensa institucional de la dignidad. El pedido de “medida de no innovar” busca retrotraer las bajas al “momento cero” y evitar que un error administrativo se convierta en un daño irreversible. Así se protege a los discapacitados y a los misioneros.

Esa decisión no fue aislada ni improvisada. Responde a una cultura política que se volvió marca registrada en Misiones y que hoy, incluso, figura con orgullo en la presentación del perfil de Instagram del Frente Renovador de la Concordia: hechos, no palabras. Una frase breve pero profunda, que define un modo de gobernar sin estridencias, con resultados concretos. No es casual que esa consigna —acuñada por el senador romano Catón el Viejo, autor de la célebre máxima res, non verba— haya resistido siglos y siga vigente: porque hay momentos en los que el silencio de los actos pesa más que el ruido de los discursos. La Tierra sin Mal no se pronunció con eufemismos: actuó.

El desorden administrativo de la auditoría masiva fue evidente desde el inicio. Lo advirtió el Consejo Provincial de Discapacidad, bajo la coordinación de Tatiana Antúnez, que relevó en terreno los efectos del operativo: correos colapsados, sedes improvisadas y personas en situación de vulnerabilidad recibiendo notificaciones confusas que les daban 30 días para presentar documentación médica, bajo amenaza de suspensión. Lo que debía ser una revisión técnica se transformó en una carrera contra el tiempo sin garantías ni empatía. En ese contexto, recurrir a la Justicia no fue un gesto simbólico, sino un paso necesario para detener un atropello institucional.

La Tierra Colorada actuó. No sólo para defender derechos, sino también para dar señales de rumbo en un escenario económico nacional frágil y sin horizonte claro. En Campo Viera, por ejemplo, la COPROTÉ acordó —con diálogo y consenso— el precio garantía del brote de té en $95 por kilo, puesto en secadero, para una zafra que irá del 1° de octubre al 31 de mayo. Una decisión que no solo estabiliza la cadena productiva, sino que genera previsibilidad en tiempos de volatilidad.

A esa medida se sumaron herramientas de apoyo concretas: bonificación del 20% en la energía para los secaderos durante seis meses, cheques diferidos con tasa bonificada, y prefinanciación de exportaciones a través del CFI con un interés anual del 2,5%. El criterio es claro: acompañar con alivios fiscales y financieros a quienes producen, siempre y cuando se respeten los acuerdos alcanzados. Esa es la diferencia entre el relato y la política real: construir condiciones, no solo repetir slogans.

En la misma línea de respaldo al sector privado, la provincia renovó su convenio con el Banco Nación, con una línea de créditos cercana a los $100.000 millones, destinada a actividades clave: yerba mate, foresto-industria, té, agro y micro y pequeñas empresas. La tasa será bonificada por la provincia, permitiendo acceso al crédito en un contexto donde muchas empresas están al límite. Hugo Passalacqua lo resumió con humildad: “pequeñas soluciones para grandes problemas”. Pero detrás hay una estrategia: orientar los recursos hacia inversión productiva, incorporación de tecnología, uso de biomasa, certificaciones y capital de trabajo.

Desde el Ministerio de Hacienda, Adolfo Safrán sumó el impulso del FOGAMI, un fondo de garantías que respalda a pymes en sus solicitudes de crédito. Y fue claro al describir el escenario macroeconómico: coparticipación nacional volátil, actividad económica en caída. Aun con ese contexto adverso, la provincia no espera; activa, responde y organiza. Porque gobernar también es prever.

Esa misma lógica se aplicó a la adhesión de Misiones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Lejos de los discursos simplistas, la provincia apostó por un esquema legal que permita atraer proyectos de más de USD 200 millones en sectores donde tiene ventajas estratégicas: foresto-industria, turismo, energía y bioeconomía. Y lo hace con una condición clara: que el beneficio no sea solo para el capital que llega, sino también para la comunidad que lo recibe. Con letra fina, controles cruzados y visión de largo plazo.

Una figura que encarna coherencia

En este contexto aparece una figura que no necesita presentación: Oscar Herrera Ahuad, presidente de la Cámara de Representantes y candidato a diputado nacional por el Frente Renovador de la Concordia. No encarna solo una postulación; representa un modo de entender la política basado en la cercanía, el conocimiento del territorio y la coherencia. Herrera no necesita prometer lo que ya gestionó: salud, producción, educación, tecnología. Habla con el peso de la experiencia, no desde la improvisación.

Cuando afirma que “no somos un modelo copiado”, se refiere al corazón del Misionerismo: una forma de hacer política propia, sin recetas impuestas ni marketing ajeno. Su estilo, basado en la escucha, el trabajo cotidiano y la acción concreta, es la continuidad natural de este proceso de construcción colectiva. Por eso genera confianza. Porque responde con lo que ha hecho, no con lo que dice que hará.

Su llegada al Congreso no es solo estratégica, es necesaria. Porque llevar esa lógica de gestión eficiente y sensibilidad social al plano legislativo nacional puede ser clave en tiempos de desorden y fragmentación. En un país fatigado de promesas, la diferencia está en quienes ya demostraron que se puede gobernar bien. Con resultados, con planificación y con humanidad.

Esta semana Misiones trazó una línea política nítida: cuando la Nación atropella, la Provincia ampara; cuando la economía nacional titubea, la Provincia garantiza estabilidad; cuando otros improvisan, Misiones planifica. La defensa de las personas con discapacidad, el respaldo al sector tealero, los créditos a las pymes, la apertura controlada a grandes inversiones y la postulación de un dirigente que ya probó su capacidad, son expresiones distintas de una misma convicción: hacer política es hacerse cargo.

Y ese compromiso, como decía el antiguo senador romano, no se declama: se demuestra. Res non verba.